Cadete





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sábado, 22 de octubre de 2016

El triunviro cegetista está para la joda o el degüello: el cadete de Navarro les canta "Bonito", el hit de la patronal


Si no fuera porque la tragedia de que cúpula burocrática que se encaramó al frente de la CGT unificada está consumando una de las mayores defraudaciones de la historia a sus bases,  dejándolas totalmente inermes frente el avance voraz del capitalismo saqueador, destructor de empleos y devaluador del salario, sería para cagarse de risa.

Lástima por los compañeros que sinceramente esperaron que la unidad de las cúpulas restituyera potencia negociadora a los representantes de los intereses de los trabajadores. Una cierta vergüenza por los que confiaron que el MOO fuera la barrera con que cuenta la clase obrera para frenar el avance rapaz de los empresarios aliados al poder financiero trasnacional. Se cae todo mito sobre el poder negociador y la firmeza estratégica de los gordos soldados a sus asientos, empresarios que hace muchas décadas quizás trabajaron y desde entonces se pegaron a sus puestos para fundar sus propias empresas y obtener prebendas.

El macrismo los hace quedar ante todos como peleles, si no supiéramos que en realidad son sus cómplices canallas.

Los 90 no hubieran sido posibles sin la complicidad de las cúpulas sindicales y hoy la historia se repite como farsa patética. La cúpula cegetista es macrista y papelonera. Con su "documento del compromiso político de otorgar un bono de fin de año" que no obliga a ningún empleador privado a hacerlo, tampoco a los estados provinciales, así como deja a la buena de Dios a las PYMEs y desprotegidos del todo a los precarizados, las cúpulas sindicales muestran que su capacidad de claudicación no encuentra límites. Arreglaron hace rato por la guita de las obras sociales y ahora se hacen los bobos ante el forreo del macrismo. Fijaron un paro sin fecha para en seguida levantarlo. Engañaron a las bases, usándolas el 29 de abril con una inmensa movilización para negociar solo en favor de ellos, convocaron a las organizaciones sociales y las CTAs para terminarlas ninguneando. Hicieron quedar como incautos a los compañeros que creyeron que la unidad iba a construir un freno al ajuste. Son la cúpula más cobarde, cagona y corrupta que los sindicatos hayan conocido en años.

La única esperanza es que las CGTs regionales, la Corriente Sindical Federal, las CTAs, los sindicatos de base, la CTEP y los trosquistas  los desborden y hagan caducar su representatividad. No tienen vergüenza, dignidad ni cara. Son la basura de la que un día la clase trabajadora se va a tener que deshacer y repudiar. A menos que quiera prestarse a la traición descarada de los Gordos Moo.

 Son lo menos de lo menos.

Solo se merecen este escarnio (para empezar).