jueves, 17 de julio de 2014

El rostro, la casa, el árbol, el río, la orilla, la mirada

El cine de Gustavo Fontán. La otra.-radio



El domingo pasado vino a La otra.-radio Gustavo Fontán para que conversáramos de su cine. Nuestra conversación puede escucharse acá.

En su Trilogía de Banfield (El árbol, Elegía de abril, La casa) tanto como en sus dos películas fluviales (La orilla que se abisma, El rostro) el tema insistente del cine de Gustavo Fontán es el habitar. Películas que hacen eje en lugares: una casa, el río Paraná; lugares que imponen una cadencia: la sucesión de los trabajos y los días, los quehaceres domésticos, las hojas que caen, el agua que lava las baldosas, las manos que envejecen pasando la escoba, la luz del sol que traspasa las cortinas, que entra y sale de la casa a una hora diferente en cada estación del año; o la mansa superficie del río por la que el hombre se deja llevar confiado, mientras en la profundidad la corriente de agua jamás se detiene. El habitar un lugar no puede reducirse nunca a una relación con un espacio físico, porque un lugar es siempre mucho más que eso. Por eso los filósofos materialistas siempre tendrán graves problemas para comprender el habitar. Porque una casa o un río son lugares concretos desde los que la existencia humana se abre al mundo. El lugar es siempre el lugar de un hombre, su historia, un tiempo poblado de presencias, los pasados que habitan el presente, los fantasmas, el ritmo del mundo, los ciclos naturales y la fugacidad de la vida humana. Los tiempos en el tiempo, como las diversas corrientes que viajan en la corriente de un río. Todo eso puede desvelarlo Gustavo Fontán a través de la mirada cinematográfica. A diferencia de la representación teórica que hace la ciencia de tiempos y espacios físicos, geométricos, homogéneos e indiferentes, el cine tiene la capacidad de abrir lugares concretos en su radical singularidad. La universalidad vendrá después, si viene, cuando se haya hecho el trayecto de la mirada y la escucha singulares. Lo que todo lugar y todo rumor del mundo siempre indican es algo que no termina de verse ni oirse nunca, pero que sostiene toda capacidad de ver y oir: la mirada, la escucha. El cine de Fontán nos muestra el río o la casa, pero lo que hace aparecer es la mirada misma, la propia escucha.

Los jueves 17, 24 y 31 de julio a las 19:00 se verán el el MALBA las películas que integran la trilogía de la casa de Banfield: hoy El árbol, el jueves 24 Elegía de abril, y el 31 La casa. Dice Fontán:

“El árbol y Elegía de abril estuvieron pensadas, desde el principio, como las dos primeras de una serie de tres películas que, de algún modo, conforman un movimiento. La casa es completa la trilogía que llamamos El ciclo de la casa. El movimiento está concebido como la paulatina desaparición de los personajes y por el rastreo de la inscripción que deja o ha dejado su habitar un espacio. En El árbol el tiempo se visibiliza en la naturaleza. Los personajes observan, con conciencia o no, la mueca de la muerte. En Elegía de abril, la naturaleza ha desaparecido; quedan los objetos en los cajones, los reflejos. Los personajes habitan su propia fuga. En La casa ya no están los personajes. Sobreviven las huellas, las sombras”.







Y los domingos 20 y 27 de julio a las 18:00 se proyecta en carácter de estreno su última película, El rostro, segunda de una serie fluvial iniciada con La orilla que se abisma y que Fontán proyecta completar con otras dos películas aún no filmadas.

"El rostro: Un hombre llega en un bote a una isla sobre el río Paraná. Se dirige a un sitio donde hubo una casa o tal vez un caserío, y ya no hay nada. Su presencia permite que se corporicen las cosas en el lugar abandonado: ranchos y mesas, animales y canoas. Construye así un espacio para el reencuentro con su mujer, su padre, los amigos, los niños. Es el reencuentro del hombre con sus seres queridos, con sus muertos y sus pájaros, con la música del río y con sus dolores. Filmada en la provincia de Entre Ríos, Argentina, en formato 16 mm y Súper 8 mm".



Todas las proyecciones son en Av. Figueroa Alcorta 3415. Más información acá.

El programa de radio puede escucharse ahora acá.

2 comentarios:

Unknown dijo...

El primer blog que leí de La Otra fue uno que hablaba del limonero real... creo que era este http://tallerlaotra.blogspot.com.ar/2016/09/en-el-principio-hubo-un-rio.html
Recuerdo que me llamó la atención porque hasta el momento sólo disfrutaba de las películas "Tirada" cómodamente en un sillón, apagaba las luces y miraba... alquilaba cerca de tres películas por fines de semana, pero ninguna como esta.
Claro que había ido al cine, aunque no en muchas ocasiones. En Gualeguaychú recién hace un año que hay uno al que, al parecer, frecuentan los Gualeguaychuenses. Hubo otro, al cual la gente no iba y que al poco tiempo cerró. Se decía que "el Cine no era para la ciudad" y bueno... crecí sin cine, la primer película la vi a los 15 años y quedé maravillada con la pantalla gigante jajaja... pero ahí quedo.
Hoy mirando el blog, veo este post, tuve la misma sensación que tuve al ver el del Limonero Real... el día que lo leí, me di cuenta que me estaba perdiendo algo que posiblemente me gustaba. A partir de esa semana tengo como rutina ir todos los viernes al cine.
Me gustan mucho las películas de Gustavo Fontan, esto que se expresa como:

"la sucesión de los trabajos y los días, los quehaceres domésticos, las hojas que caen, el agua que lava las baldosas, las manos que envejecen pasando la escoba, la luz del sol que traspasa las cortinas, que entra y sale de la casa a una hora diferente en cada estación del año; o la mansa superficie del río por la que el hombre se deja llevar confiado, mientras en la profundidad la corriente de agua jamás se detiene"
eso es lo que me gusta de él, y sólo puedo darme cuenta que me gusta, porque en el septiembre pasado se me ocurrió entrar a este blog.

Yo se que soy re pesada con los comentarios, tal vez es el único medio en el cual me expreso jajajaja se vive en silencios, así que disculpas si jodo mucho.
Gracias por ayudarme en esto.
Son Geniales!!

Oscar Cuervo dijo...

Gracias, Carolina.
Al contrario, tus comentarios son muy estimulantes.
Cuando cada día subo algo al blog no tengo tanta confianza en pensar que a partir de algo publicado acá alguien puede descubrir un cine como el de Gustavo Fontán o, incluso más, una forma nueva de relacionarse con el cine mismo.
Si eso se logra de vez en cuando, entonces el tiempo dedicado al blog se justifica.
Saludos