sábado, 5 de octubre de 2013

Vienen todos: Black Sabbath



por Gabriel Medina

Cuando Woodstock, la estafa más grande del rock jamás pergeñada, desnudaba el estrepitoso fracaso del sueño hippie y la era de Acuario, algo comenzaba a agitarse del otro lado del Atlántico. En la sórdida villa industrial de Bhirmingham cuatro jóvenes trabajadores abandonaban el hard blues de Hendrix y Cream para ir dándole forma a las composiciones más radicalmente oscuras y nihilistas que se hubieran tocado hasta el momento.

Riffs demoledores que recuperaban para el rock el uso del tritono, elemento inarmónico que la Iglesia prohibiría en las composiciones sacras durante el Renacimiento, por considerarlo Diabolus in Musica; líricas explícitas sobre ocultismo, guerra y muerte como nunca antes se habían cantado, y una exploración sonora a contramano de la profusa escena progresiva que iba conquistando todos los reductos del rock para la pomposidad y los tecnicismos. Es que en Black Sabbath no había ni la arquitectura perfecta y de gancho inmediato de Led Zeppelin, ni el virtuosismo visceral de los instrumentistas de Deep Purple. Sabbath planteaba en sus primeros discos un cosmogónico viaje a lo primal, no exento de furia y desolación, que pierde su ímpetu cuando una década después el mercado musical lo encasille bajo la reduccionista etiqueta de Heavy Metal.

Este domingo 6 de octubre, a poco más de 43 años de la edición de su primer albun, en la gira de la aclamada reunión con su vocalista original, la Bruja Negra visita Bs As.

2 comentarios:

Daniel dijo...

La banda suena muy bien pero Ozzy, se la banca en vivo todavía?
No intenta registros alto tampoco pero lo de los cantantes viejitos rockeros siempre es una incógnita. Cuando escuché a Robert Plant en Ferro en los '90 fue teyible.

Gabriel Medina dijo...

Convengamos que el gordo con su pasito vampiro jamas tuvo una performance demasiado exigente. Lo suyo siempre ha sido ese carisma bufonesco con el cual siempre se termina metiendo al publico en el bolsillo. Las criticas hablan de un Sabbath en perfecta forma, yo apuesto a poder vibrar con cada ejecución de los clásicos, que en esta oportunidad histórica de presenciar a los cuatro de Birmingham todo es ganancia.