viernes, 23 de marzo de 2012

Roger Waters fue

Para descargar La otra.-radio del domingo pasado, clickear acá:
Debate sobre The Wall. Programa 19/03/2012

por Oscar Cuervo

No me acuerdo cuándo ni cómo me enteré de los shows de The Wall en el país y menos me acuerdo de qué pensé al respecto. Mejor dicho: me debo haber enterado igual que todo el mundo, pero creo que antes de sentir verdaderas ganas de ir empecé a enterarme del "fenómeno" por el cual en pocas horas se iban agotando una, dos, tres, cuatro funciones en la cancha de River. Pero hay un hecho indiscutible, más allá de mi dificultad para recordarlo: nunca moví un dedo por ir y las noticias de las funciones agotadas, en lugar de darme más ganas, me las quitaban. Creo que ahí funciona un mecanismo de marketing que en mí tuvo un efecto inverso: mucha gente quiso ir a ver The wall por el solo hecho de pensar que mucha gente había sacado entrada para verlo. Gente que no va habitualmente a espectáculos musicales pensó: "si no voy a ver otro show en el año o en los próximos dos años, voy a ir a este, que es el show que hay que ir a ver". Un taxista me decía el jueves pasado: "esto es algo que no vas a poder ver nunca más, no hay nada igual". No sé bien por qué, pero eso a mí me fastidió. La cuestión es que, pude constatarlo finalmente, las entradas no se habían agotado, ya que se siguieron vendiendo hasta la última función. Las noticias de las entradas agotadas eran parte de una campaña de marketing pensada hasta en los mínimos detalles. El lunes y el martes el periodista Sergio Marchi, que sacó, casualmente, un libro sobre Roger Waters, iba de una radio a la otra, mañana, tarde y noche, contando lo fabuloso que era el show de Waters y, casi sin querer, deslizaba en la charla que aún se podían conseguir entradas. El martes a las 19, un rato antes de que empezara el último show, pude ver en un canal de noticias de cable que no es TN una charla amena entre locutora y columnista en la que recordaban que todavía había entradas para el show. Nunca oí a Marchi tan entusiasmado chiveando otro show, tampoco vi antes en ese canal de noticias que se transfugueara dentro de los bloques informativos un chivo de un recital. Quizá lo de Waters sea una modalidad que de ahora en más se reproduzca a menudo, ya le encontraron la vuelta.

Es cierto, la mercancía colocada era un viejo disco conceptual. Es cierto, Pink Floyd es una marca instalada que por razones dignas de análisis atravesó épocas, clases y generaciones: la banda no ha sido mejor que Zeppelin, Genesis, King Crimson, ni que hablar de los Beach Boys. Es cierto, The Wall es un buen disco, con unas cuantas canciones perdurables. Una obra de síntesis, el fruto tardío del malestar contracultural explicado a los niños. También fue la respuesta de una banda mainstream, en 1979, a la explosión punk que había deslegitimado, dos años antes, al rock mainstream. The Wall, irónicamente, les da la razón a los punks a la vez que se las quita: habla de un rockstar paranoico que odia a su público mientras vive de ellos y esconde en el fondo de su intimidad un desgarro inconfesable: pero mientras denuncia el show como dispositivo desalmado... ¡pone en marcha un show de dispositivo desalmado! 30 años después, el mismo tipo sigue "denunciando" su misma alienación con un dispositivo 1000 veces más desalmado. Su "vuelta" ocurre en un momento en el que el negocio del rock se multiplica pero cada vez es más difícil que los discos dejen marcas.

Yo suponía que iba a ser justamente un espectáculo onda Fuerza Bruta pero con tecnología de punta y con ese viejo disco detrás. No iba a ver a la banda que había grabado ese disco, sino a un grupo de sesionistas ignotos y eficientes que tratarian de sonar lo más parecido al disco y que no tienen ninguna intención de que alguien retenga, no ya sus nombres, sino una pequeña huella personal en la partitura que cada noche deben reproducir. Y sospechaba que un cierto porcentaje de lo que se oyera cada noche habría sido pregrabado y se dispararía en el momento exacto, sin que nadie lo note. O, como pude constatar finalmente -y esto es mucho peor-, sin que a nadie le importe aunque lo note.

En fin, no veo nada ilegal en todo esto, no estoy haciendo ninguna denuncia: podría ser un playback de principio al fin, el contrato de Marchi con la editorial que publicó su libro podría incluir una cláusula que dijera que tenía que seguir chiveando con entusiasmo hasta último momento y que le darían entradas para todas las funciones, para él, sus novias, sus hermanitos, sus hijos, sus nietos y su única tía viva. Todo legal.

Pero además pude saber, por lo que me contaron mis amigos Sofi Grenada y Maxi Diomedi que sí fueron al show, que los sincros entre las pantallas, el playback y los movimientos en vivo de Waters no estaban muy ajustados. Y algo más, y más pior: este eficaz entretenimiento incluyó una utilización abyecta de fotos de niños desnutridos convenientemente disparadas en momentos claves del show. ¿A quién se le ocasiona un perjuicio mayor? ¿Al niño de la fotografía usado como mercancía? ¿A la canción que nunca habló del hambre infantil (como podría constatar cualquiera que se molestara en prestarle atención a las letras)? ¿Al tipo que paga 100 dólares para creer que su sensibilidad mejora al asistir a una obra de arte edificante?

Todo bien, Roger Rockets, no es con vos. Es con el tipo que escribió esta canción que empieza:

So ya
thought ya
might like to go to the show
to feel the warm thrill of confusion
that space cadet glow?
Tell me is something eluding you, sunshine?
Is this not what you expected to see?
If you wanna find out what's behind these cold eyes
you'll just have to claw your way through this disguise.

Debate entre Sebastián Duarte y Maxi Diomedi sobre The Wall


En este link hay más videos del programa: La otra.-radio en video.

Y para bajar el audio completo del programa (con canciones de Pink Floyd, un bloque sobre El Príncipe y otro sobre política nacional), clickear acá:

Debate sobre The Wall. Programa 19/03/2012

3 comentarios:

F dijo...

Después de ir a ver The Wall me acordé de una entrada de este blog acerca Avatar y de la supuesta contradicción entre discurso pacifista y bombardeo sensorial al espectador. El show de Waters es básicamente eso, y esa es una de las cosas interesantes que tiene. Otra es que la música, las proyecciones y la teatralidad de Waters a veces logran momentos conmovedores, como cuando tocan/ponen en escena Comfortably Numb. Yo también era muy prejuicioso con respecto a toda esta movida, seguramente si no hubiera ido estaría tanto o más resentido que vos, y con los mismos argumentos (los argumentos "políticos", no el de "Ay, el tachero me dijo que fuera, que mersada!". Saludos.

Oscar Cuervo dijo...

F.
si te acordaste del texto sobre Avatar y el bombardeo sensorial al espectador, parece que tu recuerdo es pertinente. A vos eso te parece interesante, pero si entendiste mi nota sobre Avatar te darás cuenta que a mí no.
Mis prejuicios bastaron para mantener la decisión de no ir a lo largo de muchos meses (desde que se anunció el show hasta el último día a la última hora), cuando en CUALQUIER momento podría haber decidido ir. No hay ningún resentimiento: ¿por qué lo habría de tener, si no tuve ganas de ir y después el comentario de mi amigo Maxi (en cuyo criterio artístico tengo mucha confianza) me confirmó que no debía ir.
El taxista no me produjo un pensamiento del tipo "Ay, el tachero me dijo que fuera, que mersada!", sino que casi me convence de sacar, pero lo seguí pensando un rato más y me di cuenta que se trataba de un mecanismo de marketing.
Me encantaría saber qué pensás del uso de las fotos de niños desnutridos en el marco de este "bombardeo sensorial"; y si le encontrás alguna justificación a esos golpes bajos en la propia letra de las canciones. ¿Cuál de las letras habla del hambre en el mundo? (Por ahí está y me la olvidé).
Y si te gustó tanto me interesa que me expliques cómo un artista de rock se puede proponer volver a sonar idéntico al disco 30 años después. ¿Le llamarías a eso riesgo artístico? ¿Le llamarías lucidez? ¿rebeldía? ¿senilidad? ¿conservadurismo? ¿Creés que podés canjear tus heroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca? ¿Un frio confort por moneditas?
¿Cambiaste un papel de extra en la guerra,por uno protagónico en la celda?

Marie Joe Halan dijo...

yo lo vi en mexico hace 2 dias...
al igual, sé del doble discurso de Waters, (que es mas que obvio al "criticar" y "glorificar" el nazismo al mismo tiempo)

si acaso el gran punto flaco del show, es el playback, no solo de la voz de Waters, sino de los musicos, y el uso de "imagenes" de archivo en las pantallas en la 2a mitad del show
-que solo notabamos los que estabamos lo suficiente mente cerca para notar que el verdadero Waters no estaba haciendo lo que aparecia en pantalla- =\