Dan vergüenza



Massot, sangre genocida.

lunes, 31 de octubre de 2011

Kierkegaard para todos


"@oscaracuervo ¿Kierkegaard para Todos? Tus proyectos dan ganas de pegarse un tiro de lo deprimentes". (Esteban Schmidt en twitter)

"Muchos hombres, cuando quieren comprender la relación de su presente con su pasado, actúan como quien por el camino escucha sonar el reloj de la iglesia, pero, como estaba caminando, no sabe si el reloj comenzó a sonar justo con el primer toque que él escuchó. Entonces, se queda con esa ilusión (que era el primer toque lo que escuchó), y de allí la lisa y llana consecuencia de creer que son las dos cuando en realidad son las siete, etcétera." (Søren Kierkegaard, entrada de su diario del día 20 de septiembre de 1836)

Además de los libros que él publicó durante su vida (tanto los que firmó con su propio nombre como los que escribió bajo un pseudónimo), Kierkegaard dejó a su posteridad una enorme cantidad de escritos personales, dispersos y maltrechos, entre ellos su diario íntimo, cuya escritura comenzó a los 20 años y no interrumpió hasta su muerte, a los 43. Esta serie de escritos han sido denominados Papeles (Papirer). Y su recopilación abarca 20 tomos, tanto o más que sus libros. El primero de esos tomos acaba de ser publicdo por primera vez en castellano, en traducción directa del danés realizada por la investigadora María José Binetti bajo el título Søren Kierkegaard. Los primeros diarios. Volumen I. 1834-1837 (Universidad Iberoamericana, México, 2011). La presentación de este volumen será uno de los eventos centrales de las Jornadas Iberoamericanas de Estudios Kierkegaardianos. "LA CONTEMPORANEIDAD DE KIERKEGAARD", que se llevará a cabo entre el 3 y el 5 de noviembre de 2011 en ISEDET, Camacuá 282, Buenos Aires.

Lo que sigue es la programación completa:

JUEVES 3

16:00
Apertura oficial
a cargo de José García Martín, Álvaro M. Valls y María J. Binetti

17:00 - MESA I
Coordina: Ana Fioravanti
- Élodie GONTIER – Francia (Universidad de la Sorbona - París)
Existencia y praxis: una reflexion fenomenológica entre Kierkegaard y Patočka
- José GARCÍA MARTÍN – España (Universidad de Málaga – SHAK)
El problema del tiempo: a propósito de Kierkegaard y Heidegger

18:00 - MESA 2
Coordina: Nassim Bravo Jordán
- Gabriel ROSSATTI – Brasil (Univ. Federal de Santa Catarina)
Søren Kierkegaard y el problema del nihilismo
- Matías TAPIA WENDE – Chile (Universidad de Chile)
Acerca del pensamiento que retrocede para avanzar: Un alcance kierkergaardiano en la filosofía de Martín Heidegger

VIERNES 4

10:00 - MESA 1
Coordina: María J. Binetti
- Samir ALARBID – Venezuela (Universidad Católica Cecilio Acosta)
El hombre de hoy desde el concepto de existencia en Søren Kierkegaard
- Fabián ALLEGRO – Argentina
Una mosca, cuando existe, tiene tanto ser como Dios: A propósito de una nota al pie de página sobre Spinoza

11:30 – MESA 2
Coordina: Pablo Uriel Rodríguez
- Cristian BENAVIDES – Argentina (Universidad de Cuyo - CONICET)
El pensar metafórico de Kierkegaard sobre la libertad como enfermedad mortal
- Inácio PINZETTA – Brasil (Universidad Unisinos)
Caída y edificación del hombre. Kierkegaard, Hegel y Schelling

13:00 - Almuerzo

15:00 – MESA 3
Coordina: Oscar Cuervo
- Alicia BENJAMIN – Argentina (Universidad John F. Kennedy)
Kierkegaard y la clínica de lo demoníaco
- Ana FIORAVANTI – Argentina (Biblioteca Kierkegaard Argentina)
Kierkegaard y la religión, Simone Weil y Raymond Panikkar

16:00 – MESA 4
Coordina: Alvaro M. Valls
- Daniel ARRUDA NASCIMENTO – Brasil (UFPI)
Ley y libertad en el último paso de Kierkegaard
- Guadalupe PARDI – Argentina (Universidad de Buenos Aires)
La contemporaneidad de Kierkegaard: existencia, individuo y comunicación indirecta
- Oscar CUERVO – Argentina (Universidad de Buenos Aires - BKA)
La vida verdadera: Sócrates, Diógenes, Kierkegaard y Foucault

17:30 – MESA 5
Coordina: Guadalupe Pardi
- Nassim BRAVO JORDÁN – México (U. N. Autónoma de México)
El Sócrates hegeliano y el Sócrates kierkegaardiano en “El concepto de ironía”
- Álvaro MONTENEGRO VALLS – Brasil (Unisinos)
Kierkegaard en la Sorbonne. Notas sobre los trabajos de Hélène Politis

19:00
PRESENTACIÓN de Los primeros Diarios. 1834-1837, vol. I, traducido por María J. Binetti, Universidad Iberoamericana, México, 2011.
Panelistas: Nassim Bravo Jordán – Eduardo Fernández Villar

SÁBADO 5
10:00 – MESA 1
Coordina: Gabriel Rossatti
- María Sol RUFINER – Argentina (Universidad Católica Argentina)
El problema de la Cristiandad hoy: análisis de Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh desde el problema del devenir Cristiano
- Thiago FARÍA – Brasil (Pontificia Univ. Católica de Río de Janeiro)
Misericordia, una obra del amor

11:30 - CIERRE
CONFERENCIA a cargo de la Dra. Elisabete DE SOUSA
(Universidad de Lisboa - Portugal)
Harold Bloom y Søren Kierkegaard: influencias y angustias

www.sorenkierkegaard.com.ar contacto@sorenkierkegaard.com.ar

domingo, 30 de octubre de 2011

Mis perlas de adrenalina

Lo nuevo de Bjork hoy en La otra.-radio. FM La Tribu. On line



Cuando las manos tibias de los dioses
bajaron y recogieron gentilmente mis perlas de adrenalina
las colocaron en sus bocas
y las enjuagaron de todo miedo
nutriéndolas con su saliva.

Ahora estoy totalmente rejuvenecida y descansada
ahora estoy totalmente rejuvenecida y descansada
como si el pasatiempo más saludable
fuera encontrarse en circunstancias de riesgo vital
y renacer una vez más.

Renacida y feliz,
renacida y feliz,
renacida y feliz,
renacida y feliz.

El mejor modo de comenzar de cero
es fracasar miserablemente:
fracasar al amar
y fracasar al dar,
fracasar al crear un flujo,
entonces realinear el todo
y patearlo hacia el orificio.

Y patearlo hacia el orificio,
patearlo hacia el orificio.

Arriesgarlo todo es el fin de todo y el comienzo de todo.
Arriesgarlo todo es el fin de todo y el comienzo de todo.

(Bjork, "Moon", de su disco Biophilia, 2011)

Hoy a la medianoche, aparte de escuchar Biophilia, lo nuevo de Bjork, estaremos hablando del país después del gran triunfo de Cristina, de los regocijos, de los ofuscados, de los militantes y de El Estudiante (la película). Con Gabriel Medina, hombre del conurbano.

Además, un anticipo de las jornadas Kierkegaard de la semana que empieza.

sábado, 29 de octubre de 2011

Un país en el que va a ser más difícil respirar


por Oscar Cuervo


- ¿Está bien que un gobierno que está legitimado, ataque, agreda y descalifique? -le pregunta Luis Majul a Gustavo Noriega.

- Va a ser un país en el que va a ser más difícil respirar -responde Noriega-, en el sentido de que la cosa cotidiana te va a poner en un lugar o en otro. Una cosa que viene sucediendo hace algunos años, desde que se radicalizó el gobierno. Va a ser muy difícil correrse si uno tiene su trabajo como periodista. Ser distante y objetivo. Va a ser difícil salir de la polarización.

El domingo de las elecciones Quintín está viendo el discurso de Cristina y twitea:

"No sé lo que dice esta mujer. Tiene en la cabeza una especie de estalinismo light anacrónico. Y la votan".

En el blog de Quintín y Flavia de la Fuente, un comentarista que firma Dr Feelgood escribe:

"Estamos en un momento patético: hay 14 millones de pobres, la mayoría de ellos luchando por tener algo. Y si lo consiguen, ganarán 2000 pesos por mes, con suerte. Eso demuestra que el problema argentino es moral, no es económico ni laboral, ni nada. ¿Cómo vas a estar festejando mientras hay gente que pelea por un trabajo innoble y una plata que parece broma? Si el tema es elegir entre los chorros que nos gobernaron antes o los que lo hacen ahora, prefiero irme solito a la mierda, sin esperar que algún taliban sciolista me invite a chuparla".

La señora de la Fuente, tampoco comprende los festejos en Plaza de Mayo:

"Después de recorrer el país, no entiendo muy bien qué es lo que se festeja en la Plaza de Mayo".

Y Quintín, en un post titulado "Por qué perdimos" (se refiere a la Coalición Cívica) plantea 10 tesis, a la manera marxista:

La Tesis 1 dice: "Carrió y la CC representan un partido moderno, republicano y de centro-centro-izquierda, alternativo a la vieja UCR".

La Tesis 5: "En el fondo, no teníamos un stock de votantes. No estaban disponibles, porque nunca entendieron esa idea de Carrió".

Y la 10: "El kirchnerismo ya controla el país en casi todas sus expresiones. La Argentina del atraso y la obsecuencia es suya".

Una lectora llamada "Carla" comenta:

"Ustedes y la CC perdieron porque son gente fea por donde se los mire, tonta por donde se los mire, fascistas por donde se los mire y mala por donde se los mire, nada más y nada menos que por eso. Jódanse".

Quintín responde:

"...creo que una nueva jauría, integrada por jóvenes que nada han arriesgado y todo lo ignoran, ha decidido actuar como fuerza de choque de una mano ganadora de la historia. La ferocidad de lo visto en estos días por parte de los triunfadores de ojito y la soberbia irreductible de quienes ocupan el poder de un modo cada vez más firme hace que tenerles miedo sea un poco más que una actitud paranoide".

Leonardo D'Espósito twitea:

" Sí, se vienen tiempos muy oscuros. Cultura para quien la pueda pagar (libros caros, películas inconseguibles salvo AMazon)..."

Gabriel Levinas (ex-director de El Porteño) twitea ayer a primera hora de la mañana:

"Son tiempos muy complicados para el periodismo, muy complicados, como nunca antes, cada uno sabe a que responde".

Difícil respirar, tiempos complicados, muy complicados, como nunca antes, muy oscuros, con la ferocidad de lo visto en estos días que hace tenerles miedo a una jauría de jóvenes ignorantes que actuarán como fuerza de choque. 

Los autores de estas frases son tipos grandes, pasaron al menos por la vuelta de Perón, las Tres A, Videla, Masera, Viola, Galtieri, Bignone. Entre los años 80 y los 90 se constituyeron en emergentes de un periodismo ejercido en democracia, ilustrados, modernos, irónicos, "sofisticados", ligeros, antisolemnes, desprejuiciados. Se acomodaron para las levedades cancheras de la cultura neo-con. 

El siglo XXI los dejó descolocados. Como dice Noriega: "la cosa cotidiana te va a poner en un lugar o en otro". La cosa cotidiana -fabula Quintín- está enteramente controlada por el aborrecible kirchnerismo. Y estos señores, periodistas o algo así, sienten desazón, estupor, pánico por una violencia que apenas consiste en que la cosa cotidiana te va a poner en uno u otro lugar. Frente a un fenómeno puramente político, como es el liderazgo de Kirchner y Cristina, la aparición de una nueva generación de militantes, las expresiones de alegría, dolor o bronca manifestada en las calles de manera pacífica, y en las redes sociales de forma apasionada, exaltada, pero siempre civilizada, frente a esta irrupción de la política, un sector del periodismo retrocede hacia un rencor pre-político. Incapaces de articular su aversión en un lenguaje político, descargan oleadas de despecho, irritación, enfado. Se burlan malamente de los jóvenes militantes. Esteban Schmidt (un quebrado de Franja Morada que debe andar por los 40), el domingo a la tarde, cuando se empezaron a saber los resultados de las elecciones, puso en la imagen de su twitter un cuadrado negro, como si estuviera de luto. El jueves, cuando se cumplía el año de la muerte de Néstor, Schmidt twiteaba a cada rato contando las horas y los minutos que faltaban para que la jornada se termine, saturado de homenajes al ex-presidente muerto. Schmidt, en un alarde de ingenio, calificó hace un tiempo a los jóvenes militantes k con un despectivo "cabezas de lata".

El periodista Huilli Raffo, editor del blog Trabajos Prácticos, se atormenta frente al acto de Plaza de Mayo del jueves en homenaje a Néstor: "No, la pesadilla, pesadilla de verdad, es esto. Falta Michael Myers con el cuchillo nada más". (Y linkea a una nota de Página 12 que cubre ese acto).

No hace falta hoy caracterizar la posición política de este desventurado sector. Podemos medirlos en sus propios términos. Desprecian a jóvenes que se vieron convocados por el kirchnerismo y responden con una rabia pueril, incapaces de transformar su estupor en posiciones políticas. Sólo les queda burlarse de esas "jaurías" y esperar con temor que alguna bestia k los ataque, o despreciarlos si ese ataque no se produce. Cotidianamente en las redes sociales anticipan, quizás añoran, una guerra civil. Schmidt, cuando vino a La Tribu, dijo que cuando la guerra civil se desate, él va a ser un enfermero recogiendo a los heridos. 

Me hacen pensar en la vivencia de la represión sexual: alguien que acomodó sus pulsiones para ya no sentir, de pronto se siente amenazado ante la mínima aparición de la sensualidad. El deseo propio les recorre el cuerpo como una fuerza demoníaca. De pronto, experimentan la vitalidad de los miembros entumecidos como un temblor de tierra, como si el mundo estuviera sacudiéndose. Como algo parecido a esta vivencia, estos tipos atravesaron los 90 históricamente muertos. Y ahora, ya acostumbrados al rigor mortis, sienten que el temblor de la vida los acosa.

viernes, 28 de octubre de 2011

No hay que dar por el pito más que lo que el pito vale

Otra mirada sobre El estudiante


por Gabriel Medina *

Al enterarme de una película con eje en la política universitaria y cuyo principal escenario era mi propia facultad, me abstuve de leer comentarios de la crítica especializada que pudieran sesgar mi mirada sobre el film, e intenté reiteradas veces asistir a su proyección, ante la singular sorpresa de encontrarme con la taquilla completamente agotada. Evidentemente un hallazgo de la película es montarse sobre una temática que garantiza un nicho de mercado cautivo tan extenso como la matrícula de la Facultad de Sociales y aledañas... Ya algo tardíamente di con mi función y constaté cómo mis expectativas se iban desmoronando.

La película no es sobre la militancia, tema tan mentado por estos extraños y afortunados días que nos tocan vivir, sino sobre las afiebradas fantasías a las que el cualunquismo mediopelaje trata de reacomodarse desde el naufragio de la vulgata antipolítica pre 2001 que alimento la épica del “que se vayan todos”. En tiempos en los que militancia y compromiso ya han dejado de ser palabras pronunciadas con pudor para reinscribirse en una dinámica de recuperación de la política como herramienta de transformación, la película podría, legítimamente, interrogarse por:

- El grado de alienación que la practica militante genera.
- La subcultura y los microclimas que en los colectivos políticos se producen.
- Los líimites éticos en las estrategias de posicionamiento, acumulación y disputa de poder.
- La paulatina y quizá conflictiva instrumentalización de las relaciones interpersonales para finalidades políticas...

En lugar de esto, el relato se limita a hacer una aproximación, no sin bastante mala leche, sobre lo que se sospecha que en definitiva la política encubre. Ilustra y ratifica de modo más o menos ágil y llevadero que: a) la política es el mundo de los negocios y la traición; b) en la universidad los militantes no estudian; c) se ingresa a la militancia universitaria para garchar. Es decir, tematiza afirmativamente todos y cada uno de los lugares comunes del más anquilosado repertorio del sentido común doñarosista.

Decía Santiago Mitre, su realizador, en Tiempo Argentino: “Es un relato básico bastante universal: la historia de alguien que llega a un lugar que desconoce, entra en contacto con una serie de reglas que va aprendiendo y va ascendiendo en esa estructura, hasta verse enfrentado a una decisión final (…). Hace poco escribieron en un medio norteamericano que el protagonista era ‘una especie de Anakin Skywalker universitario’”. Claro, los gringos que se fascinan con “la participación política en la universidad” que no se centra en partuzas de fraternities conocen bastante de cerca cómo se estructura un relato etnocéntrico. El dispositivo de enunciación introduce a la audiencia en los universos en los que se intenta abrevar a través de la figura de un outsider. Así es como Hollywood narra El Salvador o Panamá, con un periodista yanqui llegando para ver qué pasa y que finalmente termina protagonizando el proceso. Del mismo modo, Okupas en estas latitudes nos introducía en el submundo de la exclusión en la figura de Rodrigo de la Serna, un joven palermitano emprendiendo una aventura marginal. En Sol negro teníamos a un abogaducho de clase media que de pronto descubría los horrores de la cárcel. El mecanismo es descubrir este universo novedoso junto con el protagonista. Aquí Roque es un joven del interior que llega para estudiar, se aloja en una pensión, se enamora de una profesora y… ¡zas! Ella lo convierte en un temerario operador político, no necesariamente en un militante…

Curiosamente, y a pesar de su proximidad fonética, poca gente repara en la familiaridad entre las palabras “militancia” y “milicia”. Esta disociación es entendible en un país como el nuestro, en el que la vinculación entre las FFAA y la vida política ha sido aborrecible. Sin embargo, el término latino “miles”, que luego es retomado para la práctica política moderna, originalmente designa justamente eso: un ejército. La militancia no es otra cosa que la organización (etimológicamente: en línea o en fila) a través de la cual se confronta. ¿A qué voy con esta digresión? Si bien hoy en día, neoliberalismo mediante, han proliferado discursos postmodernos que hablan de “militantes de la vida” para designar a librepensadores bien intencionados que pueden ser propaladores de ideología sin que esto cristalice necesariamente en ningún tipo de organización colectiva, no obstante, el presupuesto sobre la militancia es que ésta se ejerce necesariamente en una organización o colectivo desde el cual se apuntala un proyecto político. En la película sin embargo, la política es retratada como una carrera individual en el seno de una “comunidad de intereses”, en la que la traición parece la única regla invariante. Esta tesis -que motoriza toda la historia- es de una ingenuidad pasmosa, no porque el mundo político no sea también, como acaso buena parte del mundo que habitamos, sitio de individualismos y mezquindades, sino porque la acumulación y ejercicio de la política implica necesariamente la movilización de fuerzas sociales, fuerzas que solo pueden generarse mediante la organización colectiva. Es decir, se ejerce mediante agrupaciones humanos que en ningún caso resistirían el constante trafico de prebendas personales (como los que en el film se retratan); sino que, en todo caso, las “traiciones” o acuerdos (siempre “frágiles y coyunturales”) se dan entre facciones con un sentido acaso mas estratégico. Hacer eje, por ejemplo, en la supuesta traición de un dirigente que se pasa a otra agrupación es, a las claras, no entender cómo funciona la acumulación política en el claustro estudiantil, que, lejos de apreciar candidaturas, se da el lujo de votar agrupaciones como si fueran marcas registradas. Es en esta situación nebulosa y difícilmente filmografiable donde la película pierde toda su veracidad, por lo menos para quienes conocemos de cerca la dinámica política de la universidad.


Pero en tren de este mismo recorte (Roque es retratado casi exclusivamente rosqueando y garchando) es que se desplaza también toda la dimensión sacrificial que el compromiso militante entraña. No aparecen en el relato las reuniones infinitas ni las noches de desvelo. Las madrugadas escribiendo volantes, los días volanteando, pintando y pegando carteles (en rigor, aparece un “troskito” con una cinta adhesiva y unos volantes, y el chico ni de lejos parece haber pegado un afiche en su puta vida) o pasando a hablar por todos los cursos de cada turno. La movilización, las asambleas, los actos, el trabajo de extensión con tareas comunitarias en los barrios… pareciera que todo eso va en piloto automático. No están presentes la resignación de la vida personal, del tiempo de ocio, de las amistades o la pareja. Lo único, lo importante, es la rosca…

Otras tantas muestras del desconocimiento van desde los discursos de asamblea que, si bien tienen aires de cierta retórica posible, están bastante lejos de los tópicos aludidos mas comúnmente (ya a esta altura bastante estereotipados para que puedan ser capturados por cualquier habitúe) así como del énfasis histriónico en el que los oradores universitarios superan a cualquiera de estos actores. De las supuestas vinculaciones con el gobierno que, dicho sea de paso, es retratado infinitamente más conocedor de la realidad universitaria de lo que cualquier gestión de gobierno podría llegar a pescar, además de endilgarle pretensiones irrisorias para un estado, como es el manejo del laboratorio, currito privado de las cátedras por antonomasia...

Revisando artículos encontré algunas observaciones como la de los compañeros de MU, quienes hablan de la obra como la película que "desmonta el modo de hacer política en democracia" (¿?). Por lo menos, no es así en la universidad en la que lo ideológico y lo discursivo siguen siendo el principal catalizador de la militancia estudiantil que se puede arrogar el conjunto de los caucásicos sobrealimentados que gozan el privilegio de una educación financiada por el sudor del pueblo trabajador, (lo cual también viene a dar cuenta del nivel masturbatorio y endogámico de las discusiones políticas en la burbuja académica de hoy día). Sí coincidiré con ellos en el oído fino que el director ha tenido para con la expresión “esto es política”, que resuena contundentemente tres veces en el film. Me parece un acierto de la película el retomar ese latiguillo, que efectivamente funciona de modo cotidiano como clausura y justificativo para cualquier cosa.

Otra cosa que también acecha en buena parte de la película es el fantasma del peronismo, fenómeno ineludible si en estas latitudes uno quiere aproximarse a la política; y la verdad es que, después de muchas sensaciones ambiguas, encontré en un párrafo de la reseña que desde La otra se hizo en ocasión del Bafici, una caracterización impecable:

“…la negación del peronismo como actor de la política argentina. Los peronistas carecen de identidad propia, pueden pasar de partido en partido y de cargo en cargo, pero además son los otros, los no nombrados, los no representados. Sin ningún pudor, la voz del peronismo es puesta en personajes que, en el mejor de los casos, admiten con sorna haber sido durante tres horas peronistas. ¿Es menor que el discurso del 1º de mayo de 1974, en el cual Perón calificó de idiotas e imberbes a los Montoneros, sea dicho por un militante de la agrupación de centro izquierda? ¿O que la marcha peronista sea cantada como cierre de una borrachera entre dos supuestos izquierdistas que apenas rozaron al movimiento? No lo es. La desapropiación de su voz al peronismo, el traslado del enunciador sin modificar el enunciado, lo vacía de contenido, lo dispara a un lugar de la estética alejado del sentido político. He aquí una operación calculada, que remite ciertamente a las otras intervenciones políticas del grupo en que podemos inscribir a Mitre.” (Leer completo acá)

Finalmente, El estudiante es un film de actuaciones brillantes y una estética de ameno decadentismo, pero que, bajo la pretensión de aproximarse a un fenómeno tan complejo, delicado y al mismo tiempo concreto y contundente como la política universitaria, no para de hacer agua. Trabajar con la sospecha de lo peor es su estrategia más atractiva y certera a la hora de cosechar elogios del snobismo vernáculo, aun a riesgo de envenenar irresponsablemente un mundo que, ni por lejos, está habitado por santos, pero cuyas motivaciones y gramáticas de funcionamiento son muy otras que las que aquí se retratan, más desde el prejuicio que desde el desconocimiento. Y es que es a fuerza de impostar la testimonialidad sobre “las corruptelas” que esto que podría ser apenas una cinta ágil y entretenida se convierte en la película más sobrevalorada del año.

* Publicado originalmente en el blog Derivas de un Hombre del Conurbano en Capital)

jueves, 27 de octubre de 2011

Huesos

El cine de Pedro Costa
Este sábado a las 19:30 en Lambaré 873


Nota del editor: El texto de Pedro Costa que sigue es el fragmento de un libro publicado por la Sendai University Press (2005) en ocasión de la retrospectiva dedicada al cineasta portugués en Japón. Dicho texto fue traducido al castellano por nuestro amigo Roger Koza, quien lo publicó originalmente en su blog Ojos bien abiertos.

Lo reproducimos aquí a propósito de la proyección de este sábado en La Tribu de Huesos (Portugal, 1997), el cuarto largometraje de Costa.

Dice Pedro Costa:

Conocí el Japón de las películas, sobre todo de los tres directores más conocidos en Europa, es decir, Mizoguchi, Ozu y Naruse. Conocí Japón a través de ellos, quienes están muertos, y que pertenecen a otro tiempo, pero, a la distancia, ya amaba a Japón, y eso es muy importante en el cine, el amar a la distancia. Hubo cosas del Japón que nunca pude ver en las películas de Mizoguchi, Ozu y Naruse, y que sigo sin ver de Japón. Aquí, me adentro a un tema muy complicado, porque hay cosas que estos directores, u otros grandes directores que no conozco me han escondido, aspectos del Japón que no me develaron. Hoy estoy en Japón y aun no puedo verlo todo. Lo que significa que en el cine, a veces, es tan importante el hecho de no ver y ocultar como el de mostrar. El cine, tal vez, sea más una cuestión de concentrar la mirada, de nuestra visión de las cosas. Eso es lo que los grandes directores, como estos tres directores japoneses, suelen hacer. No muestran Japón, más bien condensan algo de él. En vez de desparramarse sobre nuestros corazones, mentes y sentidos, ellos se concentran sobre nuestra visión. Eso es lo que siempre digo: que el cine se hace para concentrar nuestra visión. Concentrar también significa ocultar. Es un cliché decir que Japón es tal cual como se ve en las películas de Ozu, y que la Historia de Japón es tal cual como se ve en las películas históricas de Mizoguchi. Es un cliché. Ahora, comprendo y siento mejor a Japón (es la misma cosa: comprender es sentir y sentir es comprender). Por ejemplo (y ahora no deben reírse), tengo la impresión de que no veo mujeres embarazadas en las calles de Japón, y lo comprendo después de haber visto las películas de Ozu. Sé muy bien lo qué significa el hecho de no ver a una mujer embarazada en las calles de Tokio. En las películas de Ozu, él nos ofrece pistas para entender lo que permanece oculto. Es decir que Ozu me preparó para percibir esta ausencia de la mujer embarazada. Muchas veces, cuando un director trabaja en un registro realista, cuando trabaja casi en un estilo documentalista como es el caso de Ozu, algunas veces también hace películas para ocultar algo. En sus películas siempre prevalece un secreto, pues para afirmar algunas cosas él debe ocultar otras. Tal vez es necesario dar un paso más allá de Japón, pues lo que voy a decir puede incomodarlos. No lo sé… Para mí, los auténticos documentales japoneses están en las películas de Ozu. Toda la gente que conozco en Japón, todos mis amigos japoneses, ya los conocía con anterioridad, gracias a las películas de Ozu. Lo que acabo de decir está escrito en los diarios de Ozu. Él decía: “Jamás inventé personajes. En mis películas, copio a mis amigos”.

Todo esto es para empezar a decirles lo que pienso sobre aquello que el cine consigue hacer verdaderamente bien, su función esencial, y que en primer lugar no se trata ni de algo artístico ni estético. Para mí, la función primordial del cine es hacernos sentir de que algo no está bien. En este sentido, no hay una diferencia entre la ficción y el documental. El cine, la primera vez que se vio y se filmó, fue para mostrar algo que no estaba bien. La primera película mostraba una fábrica y la gente saliendo de ella. Ocurre algo similar respecto a la fotografía, que también está ligada de cerca a nuestro mundo. Es como cuando sacamos una foto para poder tener una prueba de algo que vemos, que no está en nuestra mente, algo que está frente a nosotros, de la realidad. La primera fotografía que se publicó en un periódico fue sobre algunos cadáveres de la Comuna de París, en donde se veía los cuerpos de quienes pertenecían a la comunidad. Del mismo modo, podemos empezar a ver que la primera película que se exhibió se podía ver gente que salía de una prisión, y la primera foto publicada en un diario mostraba gente muerta que intentó cambiar el mundo. Cuando hablamos desde ese inicio -o de la fotografía, el documental, o la ficción- estamos hablando de su preciso fundamento realista. Es un lugar común, algo concebido históricamente que la primera película y la primera fotografía fueron aterradoras. No fueron historias de amor, sino ansiedades. Alguien se valió de una máquina para poder reflexionar, pensar y cuestionar. Para mí, en ese gesto, en ese deseo -sea un gesto que se traduce en una película o en una fotografía, o en la actualidad, en un video- hay algo muy poderoso, algo que nos dice: “No olviden”. Por supuesto, el primer gesto, la primera película, la primera fotografía, el primer amor, es siempre el más poderoso, aquel que nunca olvidamos.

El problema llega después, porque después de la primera película, después de Obreros saliendo de una fábrica (1895, La sortie des Usines Lumière) de los Lumières, viene una segunda, una vez más mostrando la salida de una fábrica y realizada por los mismos hermanos Lumières. Es aquí en donde las cosas se deterioran, en donde todo sale mal y se complica, porque los Lumières no estaban satisfechos con la apariencia de los obreros saliendo de su fábrica (era su fábrica), y les dijeron: “Compórtense con naturalidad”. Dirigieron a los obreros. De ese modo, el primer gesto se perdió, el primer acto de amor -se trata de un acto de amor pero también de una crítica- que es muy poderoso, como también lo es la primera mirada. Así fue que dirigieron a sus obreros y le dijeron: “Usted, vaya a la izquierda, no vaya a la derecha… Usted, usted puede reírse un poco, y usted también… Usted, vaya para allá con su esposa…” y de ese modo empezó la dirección (mise en scène). Así fue cómo nació la ficción, cuando un jefe les dio órdenes a sus empleados, a un obrero. Es obvio que el primer guión -un guión es siempre un libro de leyes y de reglas- el primer libro de reglas para el cine fue un guión de producción. En los guiones de comedia, se pensaba cuánto costaba que una actriz interpretara a una joven mujer, cuánto costaba que un actor interpretara a un amante, y un actor interpretara al padre que tan solo golpeaba la cabeza de su hijo. Eso costaba tanto e implicaba una determinada suma de dinero. Así sucedió, y hubo un primer guión.

Al mismo tiempo, o un poco después, se hicieron películas sin guiones, y sorprendentemente esas películas hoy todavía existen en los museos de cine. Me refiero a películas eróticas. Es como si las primeras películas (como nosotros entendemos las películas de ficción) con un guión, una historia de amor, y personajes que hablan, eran comedias románticas. También podríamos decir que las primeras películas sin guiones, como los documentales, son vagamente amateurs, secretas, pornográficas. A principio del siglo, en 1900, había, por un lado, los primeros directores que escribían ficciones y que el guión consistía en cuánto costaría todo, así que era verdaderamente una historia económica, sea una historia de amor, una comedia romántica, un melodrama. Por otro lado, había directores que filmaban sin guiones, que también rodaban historias de amor, es decir, los gestos del amor, en una película pornográfica o erótica, pero sin un guión. Del tal modo, había gente que mostraban cosas, ficciones, una historia de amor, una chica, un padre, una madre, un final feliz, y por otro lado, había gente que también mostraban cosas, el gesto del amor, alguien cogiéndose a otro. Lo que es interesante es que el documental y la ficción en el cine nacen al mismo tiempo, bajo una misma idea de amor. Excepto que de un lado, todo comenzó con una cierta economía, que luego se transformó en una industria, y de ella, surgió un mercado, y por lo tanto, la necesidad de un público propenso a comprar un producto. Lo que se transformó en una ley de mercado. Incluso si ese es uno de los aspectos del cine en los inicios de Hollywood, hoy eso sigue siendo vigente. Por el otro lado, existían películas sin guiones, sin un mercado aparente, sin una industria, películas amateurs que se rodaban en casas, y que eran antes que nada, películas de amor, pues se trataba de películas eróticas, películas sobre familias, pero se hacían sólo por un gesto de amor por el cine. Y fue necesario que hubiera gente capaz de hacer un puente entre estas dos tendencias. A principio de siglo, hubo gente que logró exitosamente introducir ciertos elementos de la ficción al documental y viceversa, y por ende llegó un poco de dinero a la esfera privada y viceversa. Podríamos decir que los primeros directores fueron aquellos que supieron sintetizar el documental y el cine de ficción, es decir, consiguieron concebir una síntesis entre el documental casi privado, hecho en la esquina, en alguna localidad, en una casa, y la película rodada en público en donde se mostraba todo. La síntesis entre lo público y lo privado, acaece con Griffith, quien llega a hacer un film de guerra que a su vez fue también pornográfico, logrando así en una misma toma entremezclar sexo y terror. Es lo que pasa en El nacimiento de una nación (1915) y en Intolerancia (1916). Estas películas transmiten un sentimiento muy poderoso sobre cómo las pasiones y los horrores de los hombres pueden dar como resultado dos cosas: el amor y la guerra.

Griffith entendió que el cine podía mostrar cosas que todos conocían, que cualquiera podía reconocer, y al mismo tiempo, que éste podía no mostrar ciertas cosas que son muy violentas, que debían permanecer ocultas. Griffith es el primero que comprendió y experimentó con la idea de que el cine es un arte que puede conseguir su máximo efecto a través del concepto de falta, el cine como un arte de lo que falta. Para dar un ejemplo muy simple: ustedes han visto un film que he hecho llamado Huesos, y lo que no se puede ver en Huesos, entre otras cosas, son las drogas. Hay otra cosa que falta en el film, y son ustedes, pero Huesos finaliza exactamente igual que La calle de la vergüenza, de Mizoguchi (1956, Akasen-chitai), es decir, hay una chica que cierra una puerta y que los mira, y la puerta se cierra sobre ustedes. Lo que significa que ustedes no pueden entrar en la película. Cuando comienza ese momento, ustedes no pueden entrar. O, dicho de otro modo, es mejor que ustedes no entren en este film, en este mundo. Mizoguchi lo hizo respecto del Japón, al tratar el negocio de la prostitución (que es universal, no exclusivo de los japoneses), pero él fue muy lejos en su indagación sobre el significado de la miseria extrema, el que un hombre le inflige a otro, o el que un hombre le inflige a una mujer, o finalmente el que nosotros podemos infligirnos a nosotros mismos. Pienso que Mizoguchi quería decir con su último plano: “A partir de aquí, la película será tan insoportable que dejará de ser una película”. Después de esta puerta cerrada, ya no es posible la película. Es terror, así que no entren. Es una puerta cerrada para todos ustedes. Así, la película que vieron, Huesos, finaliza con una puerta cerrada. No lo sabía cuando hice ese plano, pues pensaba en una chica que cerraba una puerta. Era un final, y no había pensando en Mizoguchi. Yo había visto todas las películas de Mizoguchi, pero en ese momento no lo sabía. Después el film llegó hasta mí, algo que Mizoguchi no podía hacer, quiero creer.

Posteriormente, ya no supe si Huesos era un documental o si era una ficción, pero sé que hay una puerta cerrada que nos deja conjeturando. Como lo han visto, Huesos es un film que se desprende de situaciones muy familiares, cosas que ustedes pueden reconocer. Proviene de Chaplin, y la película está en deuda con los melodramas propios del inicio del cine: un chico con un bebé que no tiene nada que comer, la calle, los autos veloces, una prostituta, una cocina, todo eso está en el inicio del cine. Incluso si se percibe un poderoso deseo de ser un documental, se debe a que está rodada con gente que no son actores, que están muy cerca de las cosas que ellos están interpretando. El chico es verdaderamente pobre, la ama de casa, es en verdad una ama de casa, el barrio, es un barrio verdadero. No estamos en un estudio, pero incluso si subsiste el deseo de que la película fuese un documental, sin embargo, es una ficción la que la sostiene y la salva. La ficción es siempre una puerta que queremos abrir o no, no es un guión. Tendremos que aprender que se trata de una puerta para pasar y para marcharse.

Creo que hoy, en el cine, cuando hay una puerta abierta, es casi siempre bastante falsa, porque le dice al espectador: “Pasen a la película y estarán bien, tendrán un buen momento”, y finalmente lo que pueden ver en este género de cine no es otra cosa que a ustedes mismos, una proyección de ustedes. No ven un film, sino a ustedes mismos. La ficción en el cine, es precisamente eso: cuando se ven a ustedes mismos en la pantalla. No ven otra cosa, no ven la película en la pantalla, no ven una obra, no ven gente haciendo cosas, se ven a ustedes mismos, y todo Hollywood está basado en esa concepción. Es muy extraño que un espectador pueda ver una buena película, él siempre se ve a sí mismo, ve lo que quiere ver. Cuando comienza, rara vez, a ver un film, es precisamente cuando el film no le permite entrar, cuando hay una puerta que le dice: “No entre”. Es entonces cuando puede entrar. El espectador puede ver un film cuando hay algo que se resiste a él. Si puede reconocerlo todo, se proyectará a sí mismo sobre la pantalla, no verá otras cosas. Si él ve una historia de amor, habrá de ver su propia historia de amor. No soy el único que sostiene que es muy difícil ver un film, pero cuando digo “ver” es verdaderamente ver. No es un chiste, porque ustedes piensan que ven films, pero no los ven, se ven a ustedes mismos. Es extraño pero les aseguro que es eso lo que ocurre. Ver una película, lo que significa no llorar con el personaje que llora. Si no lo entendemos, no comprenderemos nada. Es por eso que hablo de puertas que se cierran a sí mismas. Hay algunas películas, para mí, que son como puertas, incluso si no hay puertas en ellas. Se asemejan a puertas que no nos permite que entremos como protagonistas del film. Allí son extranjeros. Si ven una película, ustedes son otra cosa, pues se trata de dos entidades distintas. Hay ciertas películas, para mí, que patentizan esta separación, por ejemplo las películas de Ozu, Mizoguchi, o Naruse, o muchas otras, pero aquí citaré películas japonesas. Esta puerta es absolutamente necesaria. No se trata de una cuestión de propiedad privada, lo que significa, que no está cerrada por algún motivo autoritario. La podemos abrir, la podemos cerrar, es nuestra decisión. Siempre se trata de nuestra decisión. Es siempre la decisión del espectador. Si ustedes deciden ir a ver El último samurái (2003), verán entonces El último samurái, y saben que será doloroso, porque son japoneses, pero ustedes irán a verla. Estoy seguro que irán. Es como la comida chatarra, como una torta, nos induce a desearla, y vamos por ella, aunque sepamos que no es buena para nosotros, vamos por ella. Esto es lo que denomino como “las películas que están siempre abiertas”. (Para seguir leyendo, clickear acá)

A usted no le gusta la verdad. 4 días en Guantánamo

Lasciate ogne speranza, voi ch'entrate


por Oscar Cuervo

Un potente testimonio de los crímenes del estado norteamericano 
se exhibe en la Lugones por  pocos días

EEUU creó la cárcel en un territorio usurpado a Cuba. Guantánamo es una tierra de nadie, en una zona donde la propia ley norteamericana y el derecho internacional no rigen. Es la avanzada de un estado terrorista (el más poderoso de la tierra) a resguardo de cualquier objeción. Se instauró una justicia militar no atenida a ninguna legislación, con normas y procedimientos que nadie somete a control. Se detiene allí a los acusados de formar parte del "terrorismo internacional" y no se les reconoce ningún derecho. Sólo se admite, como una especie de concesión graciosa, que algunos abogados civiles asistan como consejeros de los defensores militares designados por el Pentágono.

Omar Khadr es uno de esos detenidos. Omar, un canadiense de familia árabe, fue apresado en 2002, cuando era un chico de 15 años y hoy, 9 años después, sigue allí. Según el gobierno norteamericano, Khadr mató a un soldado de las Fuerzas Especiales estadounidenses, en un enfrentamiento ocurrido en Julio de 2002 en Afganistán. Pero la acusación no cuenta con ninguna prueba concreta.

Dennis Edney es un abogado canadiense que se comprometió personalmente en una lucha para defender a Omar. Durante años, Edney frecuentó Guantánamo, venciendo constantes obstáculos. El propio Edney paga los gastos del proceso, incluidos sus viajes a Guantánamo. El gobierno canadiense no hizo nada para asistir a este muchacho de esa nacionalidad. Por el contrario, servicios de seguridad canadiense participaron de interrogatorios al Omar. Estos interrogatorios, registrados por cámaras de seguridad de la cárcel, forman parte de A usted no le gusta la verdad, 4 días en Guantámo, el documental de Patricio Henriquez y Luc Côtée que se está exhibiendo en la sala Lugones en 24 únicas funciones, del martes 25 al domingo 30 de octubre (a las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas).

¿Cómo fue posible que los interrogatorios filmados por los porpios carceleros tomen estado público a través de esta película? El abogado Edney peleó durante meses hasta lograr que la Corte Suprema canadiense ordenara al gobierno que entregue los documentos de los interrogatorios a los que el chico había sido sometido. Así fue como recibió siete horas de video de los interrogatorios de los servicios canadienses a Kadr. El interrogatorio transcurrió cuatro días de febrero de 2003, cuando Kadr era aún menor de edad. Antes de entregarlo, el servicio de información candiense borró tramos enteros de la banda de sonido argumentando «motivos de seguridad nacional». Lo que queda es, de todas formas, terrorífico.

La película tiene un tono conciso, seco y aséptico, El punto de vista de las cámaras de seguridad contribuye a construir esa mirada fría sobre actos atroces. La violencia que el film muestra no es física, sino de otro orden. Los agentes someten al chico a una manipulación emocional que va desde mostrarse amigables hasta hacerlo sentir indefenso en manos de un poder omnímodo, sin que se lo reconozca como sujeto de derechos. Poder absoluto y soledad absoluta: Lasciate ogne speranza, voi ch'entrate. En el momento de leer estas líneas Omar Kadr sigue aún encerrado, a merced de sus carceleros.

A usted no le gusta la verdad, 4 días en Guantámo subordina cualquier ambición estética al más urgente objetivo de exponer a la mirada pública un crimen de estado que sigue ejecutándose.

Todos los siglos de civilización y las conquistas humanas se vuelven nada si en la Tierra es posible que esto suceda. Además de lesionar el cuerpo concreto de Omar Kadr, el bien lesionado es la humanidad misma.


miércoles, 26 de octubre de 2011

Betty Sarlo y Magda Ruiz Guñazú: two ladies





Diálogo entre Sarlo y Ruiz Guiñazú, el domingo a la noche, cuando ya quedaba claro el aluvión de votos a favor de Cristina.

Sarlo no pierde la mesura y el charme: "Este no representa para nada un régimen autoritario, -dice-, es un gobierno elegido democráticamente". Pero, dice:

"Ella -le dice "Ella" a Cristina, como quien dice "esa mujer"- hizo una campaña de buenas ondas, paz y amor, pero aún así no dejó de atacar a los medios de comunicación que considera opositores... Con este paquete de votos que ha sacado, ¿tiene algo en la cabeza para operar en ese terreno?"- mina el terreno con sospechas Betty.

Sarlo se manifiesta preocupada por "cierta forma de la hegemonía cultural del kirchnerismo". "Claro, no sé si entendí bien -traduce Magda a un lenguaje de señora más vulgar-, una forma de dirigir el pensamiento sobre todo en los jóvenes". La traducción de Magda es un poco tosca para la elegancia de Betty, pero en el fondo están de acuerdo: "Siiii... digamos una forma de lograr el consenso en un momento donde los números de la economía dan muy bien, con una maquinaria de estado muy poderosa".

Uno se pregunta: ¿qué les molesta tanto? ¿Que los números de la economía dan muy bien? ¿Que Cristina logra un consenso? Indudablemente parecen extrañar aquellos momentos en los que el gobierno no lograba el consenso. Pero... ¿cómo? ¿no estaba bien lograr consensos? Entonces es la maquinaria de estado poderosa el tema.

Es ahí donde Betty y Magda hacen trampas. Como si alguna vez en la vida hubiera habido una maquinaria de estado neutral, que se abriera a todos los sectores de la cultura y de las clases sociales por igual. Ellas dos forman parte de una maquinaria muy poderosa a la que hasta no hace mucho también servía el estado -que nunca en la vida ha sido neutral, Las damas han estado administrando espacios culturales desde hace décadas, en la universidad, en los medios de las clases dominantes, en el estado liberal de antaño también. Magda ha estado en diálogo amigable primero con Videla y después, oportunamente, contra Videla. Sarlo ha fijado el canon literario argentino desde la UBA primero, después se convirtió en favorita de La Nación, Clarín, Viva y Perfil. Forman parte de una maquinaria, pero nunca tendrán la honestidad de reconocerlo. Y se la pasan criticando a las figuras que se manifiestan por una opción política que a ellas les desagrada. Pero si reciben críticas equivalentes de sus adversarios, se victimizan y denuncian persecusión.

Logran consenso, inobjetablemente, cuando hablan entre ellas.

"No recuerdo, en los años que llevo viendo la política argentina e interviniendo en ella, tal masa de intelectuales y artistas favorables a un gobierno" -dice Sarlo. "Eso tiene que ver con rasgos de este gobierno que no voy a discutir, pero también tiene que ver con una enorme máquina cultural muy contenedora". Una vez más: para máquinas, la nuestra, prefiere Beatriz. Nunca -nunca- lograremos que reconozcan la plataforma desde la cual intervienen, porque parece tratarse de un lugar naturalizado. Ellas, Beatriz y Magda, son la cultura, el pensamiento, el modo, la elegancia, la libertad y la expresión; en cambio esa masa... "La exclusión de esa máquina cultural es patente" dice la que ha hecho carrera siendo agente de exclusión cultural.

En el fondo, la preocupación de Sarlo parece ser prosaica: habla de los pasajes para ir a la Feria de Frankfurt, lo mismo que Tomás Abraham, pero más elegantemente. Lo que echan de menos son lugares en las Ferias, pasajes, roces, exclusividad para ellas, exclusión para los que no son ellas.

Hemos llegado al fascinante momento en el que el hecho de que un gobierno logre consenso entre amplios sectores intelectuales y artísticos es motivo de preocupación para estas damas. Extrañan el privilegio de ser ellas las que abren y cierran la puerta.

Sienten que ya no manejan la llave y entra cualquiera.



I go out daily
to earn our daily bread.
but we've one thing in common,
He...
she...
and me,
The key,
Beedle dee, dee,
The key,
Beedle dee, dee,
The key...

Estados excepcionales

Fassbinder x 2 en San Telmo

Este viernes a las 22:00 en Humberto Primo 775, Fassbinder x 2:

1) ALEMANIA EN OTOÑO: (1977)
La crónica de sucesos en el otoño de 1977 en la República Federal Alemana está determinada por tres hechos graves:
- El secuestro y asesinato del presidente de la unión industrial alemana por parte de los guerrilleros de RAF.
- El secuestro de un avión de Lufthansa por tres combatientes palestinos.
- Las sospechosas muertes de tres miembros del grupo guerrilero Baader Meinhoff que estaban encarcelados en Stuttgart. Muchos sospechan que se trató de un crimen de estado.
Dentro de ese contexto, la intervención de Rainer Werner Fassbinder ante la coyuntura es de otro orden. Puede que estos 26 minutos filmados por RWF sean su obra cumbre. En este breve film protagonizado por el propio Rainer, su madre y su amante, Armin Meier, el cineasta pone una brutal franqueza y se pone a sí mismo en el epicentro de su infierno: en la intimidad de su departamento de paredes marrones y sin ventanas, desplegando su paranoia y su crueldad, en compañía de su círculo más íntimo. Fassbinder en un solo movimiento derriba las distinciones entre privacidad y política, entre arte e intimidad, entre amor y odio, entre ficción y documental.

2) EL SOLDADO AMERICANO (1970)
"Fassbinder toma del cine negro el alto contraste de la luz, el privilegio acordado a los negros y los blancos, y la supresión de los grises, a la vez que copia los estereotipos humanos y los objetos. Pero estas referencias y tics de puesta en escena solo existen para ser superados, para servir de contrapunto, de referencia ridícula a los problemas de la película, los cuales no conciernen ni a los detectives ni a los gangsters o a las rubias platino sino al patetismo contemporáneo donde se desarrollan sus historias (...) instaurando un "espacio de comprensión" en el cual las aventuras del protagonista se cargan de un cierto sentimiento trágico de la vida. De esta forma, estas películas están construidas de manera que deben ser "recorridas" por el espectador y no seguidas pasivamente en su desarrollo". (Gerard Talon, Cinema, 1974),

martes, 25 de octubre de 2011

La quise tanto



por Martha Silva

A partir de la separación de su hijo, el protagonista hace algo poco común: llevar a su nuera -abandonada por el marido- a una finca de su propiedad y contarle su propia vida sentimental,  en un acto que suena algo descabellado en un primer momento. El también, como su hijo, tuvo una relación extramatrimonial, solo que el final fue bien distinto y esto lo ha transformado en el ser anodino que es ahora.

Dos mujeres de su entorno -una es su esposa y otra su secretaria- lo convencieron en un momento del pasado de que el matrimonio es una institución que brinda cobijo, respetabilidad, sensación de pertenencia, hijos felices y, en suma, un lugar en el mundo. Arriesgarla es perder un objetivo vital. Esto lo lleva a él a tomar una determinación decisiva que en la actualidad evoca. En el pasado, optó por las certidumbres y no reconoció otras opciones que las tradicionales, las que irán transformando su existencia en la vacuidad del presente.

Una visión descarnada de la institución matrimonial con excepcionales actuaciones, entre ellas la del gran Daniel Auteuil y de Marie Josee Croze.

Una pregunta queda flotando en el aire: ¿realmente la quiso tanto? ¿o se trata de una sutil ironía de la dirección, que por supuesto, es femenina?

Titulo original: Je l'aimais. Dirección: Zabou Breitman. Francia, 2009.

Comenzó la resistencia al régimen



lunes, 24 de octubre de 2011

Cristina y Néstor: el kirchnerismo contiene al peronismo y a la vez lo trasciende


por Oscar Cuervo

- La sociedad política entre Cristina Fernández y Néstor Kirchner es una de las conjunciones irrepetibles de la historia argentina. El notable triunfo de ayer es mérito de ambos, en ausencia de uno de ellos, y se funda en la complementariedad de sus talentos políticos. El componente peronista y el progresista, el pragmatismo de uno y la inteligencia de la otra, sus diversas formas de comunicar, el repentismo y la firmeza implacable de uno y otra se potenciaron durante los años que compartieron. No se conoce una alianza igual  hasta el momento y no la habrá probablemente por mucho tiempo.

- Desde hace un año Cristina está sola y su brillo está lejos de menguar. En realidad, la pérdida de su compañero y la templanza con la que la enfrentó ayudaron a fortalecer la cualidad femenina de su liderazgo y le otorgó un plus de afectividad del que carecía. Y el afecto es un ingrediente indispensable para construir un liderazgo político trascedendente.

- Cristina ha sido ninguneada, neciamente subestimada por políticos y comunicadores a lo largo de los primeros años del kirchnerismo. Cada golpe que le dieron terminó por fortalecerla. Cito dos ejemplos de esta necia subvaloración:

1) En febrero de 2009 vino al programa de radio la legisladora del ARI Diana Maffia y sostuvimos el siguiente diálogo:

Diana Maffía: Néstor cree que ella no puede ser presidenta y entonces todas las decisiones importantes las tiene que tomar él. Mientras ella estaba haciendo el anuncio de los autitos y de los lavarropas y diciendo que ella también era responsable de las cosas del hogar, alguien que no se hace responsable de las cosas del hogar estaba con los ministros y los intendentes distribuyendo obra pública a cambio de fidelidad política para octubre. Entonces ¿quién tenía que hacer qué? Es demasiado exagerado que la presidenta anuncie las cuotas en que se va a comprar una heladera y es ofensivamente misógino que el marido de la presidenta se apropie de las ejecuciones que tiene que tomar ella, en la misma casa en la que convive por ser el marido y no por ser el ex-presidente. Ningún ex-presidente podría estar en Olivos si no fuera el marido de la presidenta. El ha usado Olivos como si fuera un local del PJ porque es el marido de Cristina.

Yo: Yo no termino de acordar con lo que decís. Escucho muchas críticas en el sentido de que Cristina es un simple instrumento de Néstor Kirchner...

DM: Yo no dije que sea un simple instrumento.

Yo: No, te estoy diciendo que escucho muchas críticas, que hablan del presidente en ejercicio, que tienen una connotación machista. Porque yo entiendo que hay algo atípico en la sociedad política de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez. Creo que es la primera vez que hay un matrimonio de dirigentes políticos con una trayectoria bastante pareja.

DM: Hay una herida en la memoria que no se puede superar.

Yo: ¿Evita?

DM: No (se ríe) ¡Isabel! ¡Isabel! Hubo un matrimonio y hubo una presidenta. Ahora se va a hacer una salita rosa en la Casa Rosada, una sala donde se van a poner fotos de mujeres destacadas. ¿Se animará Cristina a omitir, a forcluir a Isabel Perón? Yo creo que tendría que estar.

2) Hace pocos meses, cuando Cristina manejó personalmente la composición de las listas de candidatos a diputados nacionales, una especie de escozor recorrió el cuerpo del peronismo histórico. Se la acusó, en blogs peronistas y entre la militancia ortodoxa, de autismo, de soberbia, de tendencia al suicidio político. Jorge Asís pronosticó una vendetta que se iba a llevar a cabo precisamente en las elecciones de ayer: ahí los intendentes del conurbano le iban a pasar las facturas que sellarían el futuro del kirchnerismo, iban a promover el corte de boletas, castigando a Cristina y a los integrantes de "la Cámpora" que habían sido puestos a dedo por ella. El propio Moyano se permitió tirar la bronca por no haber gozado de los beneficios del dedo. Decía el líder cegetista que con Néstor era distinto, que entre hombres era posible entenderse de otra manera. Y hubo incluso blogueros que decían extrañar la rosca que era capaz de armar Néstor. Pero la dueña de los votos, como quedó ayer ampliamente demostrado, es solo Cristina  (los dueños son sólo Cristina y Néstor, en ausencia de él); por lo cual, ceder márgenes de decisión a quienes no aportan votos y plantean exigencias hubiera sido una defección de la autoridad de la presidenta. El armado de las listas deviene, a la luz de los resultados, un acierto político. Porque Cristina apuesta a la creación de una fuerza legistaliva propia que deseche las infinitas pulseadas con las estructuras del peronismo clásico. La presidenta salió fortalecida como conductora única de este proyecto. El peronismo está alineado, como era de suponer.

- Este proyecto: la fortaleza que hoy exhibe radica en un mix peculiar: todo el peronismo es hoy kirchnerista; los amagos de un presunto peronismo disidente se acaban de evaporar. Pero al mismo tiempo, en este espléndido octubre de 2011, el kirchnerismo, que contiene al peronismo en su totalidad, a la vez lo trasciende.

domingo, 23 de octubre de 2011

Un día de victoria



por Oscar Cuervo

El día de hoy va a ser memorable por varios motivos, no por sólo uno: millones de personas libres van a darle la aprobación al liderazgo político más fuerte de la Argentina postdictatorial; y también uno de los liderazgos políticos más contundentes de toda la historia argentina; porque además el fracaso de la oposición es tan rotundo como nunca se vio, a pesar de que sus dirigentes contaron durante los últimos años con el apoyo de los más grandes medios de comunicación, medios que operaron para forzar la salida anticipada de Cristina. En otoño de 2008 tenían la sensación de que unas decenas de caceroleras empastilladas podían deponer el gobierno golpeando los portones de Olivos. 

Pero el kirchnerismo les resultó un hueso duro de roer. 

Hoy Cristina triunfa no con promesas, sino como fruto de la evaluación de un pueblo que ya conoce de qué se trata y que quiere seguir gobernado por el kirchnerismo después de dos períodos y 8 años (otro récord inédito). Si en 2003 la presidencia de Néstor nació muy debilitada (porque había sido el elegido de Duhalde y apenas había conseguido el 22 % de los votos), si en 2007 el triunfo de Cristina pareció algo ajeno (porque fue la elegida de Néstor), el triunfo en este 2011 no permite ninguna interpretación equívoca: el liderazgo de Cristina es el fruto del más amplio y conciente ejercicio de la democracia.

Hoy al anochecer podrá decirse que Cristina es la elegida del pueblo.

Además, este no es solamente el triunfo de Cristina, sino el de todos nosotros.

Así que felicidades y a festejar.

(Hoy a la medianoche la seguimos en La otra.-radio, en compañía de Daniel Cholakián, Dante Palma y Willy Villalobos. FM La Tribu on line)

sábado, 22 de octubre de 2011

Implosión

(Perla Kot, 2011)
Visuales XXXIX‏


por Liliana Piñeiro

Con la belleza de un código que libera su grafía, el color se ha vuelto salvaje y nos empuja al abismo de reconocernos.

Desclasificada el alma, asistimos a la implosión interior: ese placer alegre de los sentidos vueltos hacia adentro.

Patologías



In my broken heart game
I've got all my files
I've got all my ones to choose from
I gave waiting for you
Waiting for you

I'm ravaged like a dog in heat
I'm gone, gone
In Cartesian Wells I gave ?
I am, i'm undone
I am undone

Where go, where now
I can't stand
If i can, i can die
I'm freezing; sly curse
I'm spiralling

In my cruel life god poisoned
I was born worn
Not a girl and not a jewel
I am, i am some son
I am some bum

Where go, where now
I can't stand
If i can, i can die
I'm freezing; sly curse
I'm spiralling
Spiralling.

Esta tarde a las 17:00 hs. me toca conducir Patologías Culturales (FM La Tribu, 88.7, on line) junto con Gonzalo Aloras y Néstor Pichín (porque el creador y conductor del programa, Maxi Diomnedi, viaja a sus pagos). 

- Estaremos hablando de Pina, (la película de Wim Wenders en 3D decicada a la danza de Pina Bausch). 

- De Jaffa, la mecánica de la naranja, (el documental de Eyal Sivan sobre el conflicto palestino-israelí que pasamos hoy a las 19:30 en Lambaré 873). 

- De A usted no le gusta la verdad. 4 días en Guantánamo (el documental que se estrena esta semana en la Lugones). 

- Habrá música elegida por Gonzalo Aloras, The last DJ.

- Algunas gemas desconocidas del rock nacional, que trae Néstor Pichín.

- Y yo me voy a dar el gusto de pasar algunas bonitas canciones del gran Antony and the Johnsons.

No nos dejen solos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Medianeras


por Martha Silva

Martín es un joven programador de páginas web que ha terminado recientemente una relación con una joven que se fue de viaje y le dejó un lindo perrito para que cuide de él. Mariana es una arquitecta que, para subsistir, trabaja en decoración de vidrieras. Ha terminado una convivencia de cuatro años. La relación que establece con sus maniquíes es muy especial. Casi diríamos afectiva.

A través de los hábitos de ambos que se muestran paralelamente, nos vamos adentrando en sus particularidades. El tiene ataques de pánico y toma la medicación pertinente. Ella no puede subir a los ascensores herméticos. Ambos viven en la misma cuadra, pero nunca se encontraron, aunque hay pruebas de que se han rozado al pasar.

El film de Gustavo Taretto es una reflexión sobre la ciudad y las relaciones lábiles y efímeras que se traban en ella. La soledad que prevalece entre la gente joven. Y la tecnología, que juega un papel importante: condiciona sus vidas. Porque no hay un paliativo de esa soledad en el centro de una gran urbe. La tecnología promueve el encierro. Toda la aparatología está en la vivienda. Menos el celular.

Viven uno enfrente del otro, pero no se topan el uno con el otro. Son dos personajes muy solos, simétricos, que podrían llevarse bien, incluso con sus respectivas manías, en el caso de que llegaran a encontrarse. La gente con la que sí tropiezan (Inés Efrón,Carla Peterson, Navarro, Rafael Ferro) son especimenes de distinto tipo, que no están en condiciones de brindar más afecto que un maniquí.

Hermosa película con un encanto fuera de lo común. Me recordó lejanamente a una vieja producción española: No es bueno que el hombre esté solo.

Pero esta vez con un par de obsesivos maravillosos representados por la española Pilar López de Ayala y y nuestro Javier Drolas que proviene del teatro. Es para detenerse y ponderarlos.

jueves, 20 de octubre de 2011

Jaffa, la mecánica de la naranja

Este sábado a las 19:30 en Lambaré 873









































por Pablo Taskar

No vamos a venir a descubrir ahora que lo que llamamos "realidad" es una construcción que se hace desde algún lugar ideológico, y no hace falta ser Roland Barthes para comprender que tanto las imágenes como las fotografías que nos atosigan desde los medios son mensajes nada neutrales emitidos para crear un efecto social o político.

Jaffa, the orange's clockwork ((Eyal Sivan, Israel, Francia, Bélgica.Alemania, 2009) despliega con actitud didáctica cómo el sionismo construyó, a partir de la apropiación simbólica de ciertas naranjas, un relato fundacional que nunca se cuestionó:

"Había una vez una tierra desprovista de cultura laboral, desaprovechada y árida que, a partir del establecimiento del Estado judío y su voluntad pionera, logró ser trabajada y entregar al mundo las más preciadas naranjas".

Pero ocurre que la naranja de Jaffa, famosa en Occidente unas cuantas décadas antes de 1948 (el año en que se fundó Israel), era cosechada para su exportación por emprendedores árabes, judíos y palestinos trabajando en armónica convivencia. Como lo prueban testimonios, melodías, viejos poemas y filmaciones de archivo en este documental impecable que, por una cuestión biográfico personal, fue lo que más me movilizó del Bafici 2010.


Cuando mis hermanos y yo íbamos al colegio (a la mañana, castellano, a la tarde hebreo), la idealización de esas comunas agrícolas socialistas denominadas kibbutzim (hoy devenidas en empresas hipercapitalistas), era un potente gancho propagandístico que instaba a un deber desear establecerse allí para todos los judíos del mundo. Y uno, calado por el entusiasmo de las maestras, con la ilusión de vivir como un adolescente independiente y -también esto- imaginándose a salvo de todos los antisemitismos, compraba el blindado discurso institucional. En el que tenían gran preponderancia las dichosas naranjas. Los jóvenes israelíes se veían felices recolectándolas, y sus fotos enviaban el metamensaje de que estaban contribuyendo a generar la riqueza de un país que -no cabía otra- era necesariamente nuestro.


La flecha educativa marcaba como corolario una experiencia vivencial a los 15 o 16 años: el Plan Tappuz (o sea, Plan Naranja), que te llevaba por dos meses a un kibbutz para convivir y trabajar con gente de todos lados. Una aventura gozosa de la que solías regresar con incrustaciones de ideario sionista ad hoc.

Eyal Sivan reconstruye el derrotero del cítrico, primero mostrando la coexistencia pacífica de las razas que con él hacían su negocio, luego con su expropiación (junto a las tierras) por parte de Israel, y posteriormente con los boicots árabes a su distribución mundial, en tanto emblema estratégicamente estatuído de la nación hebrea.

A diferencia de otros documentales sobre palestinos e israelíes repletos de checkpoints, soldados, lanzamiento de piedras o atentados suicidas, Jaffa... se enfoca en estas naranjas tan reivindicadas por unos y por otros, para proponer una tarea ardua, pero de beneficio muy concreto: restituirlas como símbolo común y unificador, tornarlas imagen-fuerza cuya sola evocación subraye que la convivencia es posible porque, sencillamente, ya aconteció hace no demasiado tiempo. (Publicado originalmente en el blog Viviendo dos veces).

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pobre Tomás


por Oscar Cuervo

Uno de los aspectos más patéticos y divertidos de este fin de campaña es el derrape definitivo de Tomás Abraham, su falta de timming para la política, la dolorosa inadecuación de los códigos que le servían para llamar la atención en las aulas universitarias al pasar a la esfera del debate político. El, que durante años se destacó por su palabra chispeante, capaz de sugerir una plasticidad de pensamiento para dejar pagando a los caretas, ahora parece envejecer de golpe y todo lo que lucía como frescura y gracia se muestra como inconsistencia y necedad. Tomás Abraham grita en los debates, balbucea lugares comunes, denuncia fascismo, se queja por una presunta censura mientras goza de una enorme difusión mediática que desmiente por eso mismo sus quejas. Hay quien dice que Abraham está obsesionado porque Página 12 no hace reseñas de sus libros y que eso tortura su psiquis perseguida. La otra noche en TN reprochaba amargamente que los que adhieren al kirchnerismo reciben pasajes para viajar por el mundo, lo que da a entender que se siente frustrado por no ser invitado. A cada rato recalca ser un intelectual, dice que él está para cosas mayores, que en su mente dialoga con Nietzsche, con Kant, con Platón. Pero cuando habla cuesta diferenciarlo de otros columnistas de Perfil. O algo peor, de un viejo amargado:

"A mí se me plantea un desafío. ¡Cómo le respondo? No solo a Carta Abierta, en general el terreno cultural es así. Yo soy un intelectual. Yo decidí ser un intelectual. (...)

"El tiempo es un asesino serial. En cualquier momento van a tener 40 años, al pedo, y se van a dar cuenta de cómo estos farsantes les hicieron perder el tiempo".

Mucha amargura. ¿Qué lo puso tan mal? Quizá se armó discursivamente a lo largo de décadas para ser un profesional de las habladurías en los tiempos de la cultura neo-liberal. Me parece que la re-politización del país y del mundo lo dejó en offside. El motivo de sus desvelos es que en estos días Argentina está consolidando un liderazgo político como hace años no conocíamos. La fuerza de los votos va a ser este domingo arrolladora. Y tipos como Abraham deben hacer pensado que todo eso ya se había acabado. Se afeitó y se perfumó para un estilo de fiesta que quedó demodé. Y de pronto en la calle hay otra fiesta.

En este link que dejo se lo puede escuchar haciendo papelones ante un periodista santafesino. Pobre Tomás.