martes, 5 de julio de 2011

Medianoche en París

por oac


La mejor película de Allen en años.

Hace un tiempo yo venía diciendo que estaba de moda pegarle a Woody, aborrecerlo. No estoy seguro de que esa moda haya terminado de pronto, pero al menos por esta vez parece haberse interrumpido. Ahora dicen que Allen hizo su mejor película en años.

No.

Medianoche en París es, probablemente, la más flojita desde Vicky Cristina Barcelona -debo aclarar que en algún punto de la década pasada le perdí el rastro a Woody, que me faltan ver Cassandra's Dream (2007), Scoop (2006), Melinda and Melinda (2004), Hollywood Ending (2002) y The Curse of the Jade Scorpion (2001). De pronto tengo la necesidad de verlas todas. ¿Estarán en Cuevana? Tengo entendido que las críticas fueron pésimas en casi todos los casos. De lo que estoy seguro es que, por alguna razón que se me escapa, Matchpoint despertó oleadas de indignación y todo crítico que se preciara se vio movido a hacer   arcadas ante su sola mención. La escena de la pelotita de tenis o la del anillo que cae para un lado o para el otro parecieron constituirse en los más claros ejemplos de abyección cinematográfica desde el travelling de Kapo. A mí me pareció buena, pero ahora no voy a hacer el esfuerzo de recordar por qué. Tampoco por qué decían que estaba tan mal lo de la pelotita y el anillo. Creo que en Matchpoint Allen ensayó un nuevo tono para sus viejas percepciones. Y celebré eso en un cineasta que al filmarla tenía 70 años y 36 películas. Hoy Woody tiene 6 años y 6 películas más.

Pero, decía, siento la necesidad de ver las que me faltan. Porque en la oración anterior me referí a Woody como a un cineasta. No solo un director de películas, sino alguien cuya mirada es reconocible en unos pocos minutos de cualquiera de sus películas, por el ritmo, por la manera de poner la cámara y moverla, por la forma de rematar las escenas y de musicalizarlas, por la respiración de sus personajes. A algunos ya les molesta que las películas de un cineasta tengan estilo, prefieren dar por abolida la figura del autor. Ensalzan entonces a artesanos impersonales y se burlan de los cineastas que han ido construyendo un mundo, o una mirada personal del mundo. 

Woody tiene una mirada del mundo. No es una mirada complaciente, no es fácil usar muchas veces la palabra "bondad" o la palabra "felicidad" o la palabra "amistad" cuando se habla de sus películas, palabras que agradan a los críticos de mediana edad que ocupan puestos estratégicos en los medios actuales. En las películas de Woody los personajes hablan, y hablan mucho, de modo que tampoco existen demasiadas ocasiones para usar la palabra "fisicidad", que está de moda en esta misma camada de críticos . Y para colmo no hay epifanías en Allen. Toda promesa de un sentido en el rumbo del universo se va desplazando en sus películas hacia un ligero desarreglo, no hay revelación más que de una tenaz contingencia a la que sus personajes tratan de revestir de palabras, melodías o escenas de viejas películas cómicas.

Allen viene de una seguidilla de tres películas notables y notablemente subvaloradas: Vicky Cristina Barcelona es la más divertida, su aventura barcelonesa donde esa precariedad de lo humano muestra su lado más pasional. Conocerás al hombre de tus sueños es a la vez mordaz y comprensiva: los personajes pueden cometer tonterías o mezquindades, pero la mirada es en el fondo cariñosa, sin la ferocidad de la muy alabada Crímenes y pecados o la aborrecida Matchpoint. Whatever works (mal traducida como "Que la cosa funcione") fue bastante deplorada incluso en este blog, aunque también tuvo defensores que dijeron la consabida frase "es el mejor Allen en años". Y lo cierto es que está pareja con las otras dos; o sea: muy buena. Whatever works es un Woody plenamente judío y neoyorquino, llamativamente artesanal en comparación con sus incursiones europeas. Larry David, Evan Rachel Wood y Patricia Clarkson son un casting perfecto, como casi siempre. Larry hace de Boris, el costado mas gravemente neurótico de Woody, un tipo que por todos los medios quiere convencerse de que la vida es desagradable y por momentos logra convencernos de que el desagradable es él. Boris es un suicida reincidente al que la vida vuelve a poner en órbita una y otra vez: parece que lo angustia el dolor horriblemente, casi tanto como ser feliz; es decir: lo angustia la mera posibilidad. Y, ejerciendo sus plenas potestades de comediógrafo, Allen lo empuja dos veces al suicidio y lo salva dos veces. Es una manera agridulce de decir: lo propio del plan es que falle. Y Boris, el judío insufrible, volverá a enamorarse, y dirá al final, directamente a cámara, aquellas frases memorables:

"Sucede que odio las fiestas de año nuevo, todo el mundo desesperado por divertirse, tratando de celebrar de un modo patético... Celebrar ¿qué? ¿Un paso más hacia la tumba? Esta es la razón por la que no me canso de decir: cualquiera que sea el amor que conquistes o el que des, no importa cuánta felicidad puedas robar o regalar, cada dosis temporaria de gracia, cualquier cosa vale. Y no te engañes a ti mismo, en absoluto eso depende de tu propio ingenio humano. La parte más grande de tu existencia depende de tu suerte, más de lo que te gustaría admitir".

Lo que me gusta de Allen es que al ver sus películas tenemos la sensación de haber visto todo esto antes, de conocerlo perfectamente, no solo en sus películas, sino entre la gente que nos rodea, y sin embargo, como el neurótico de Boris en Whatever works, la cosa vuelve a funcionar. Todo probablemente saldrá más o menos mal, pero uno tiene ganas de volverlo a intentar. Como diría Regina (otra judía neoyorquina que merecería actuar en alguna película de Allen):

Es así como funciona:
espiás adentro tuyo
tomás lo que te gusta
y tratás de amar lo que tomaste
y después tomás el amor que inventaste
y lo metés adentro de alguien
en el corazón de alguien
bombeando la sangre de alguien
y caminando brazo con brazo
esperás que no se arruine
pero aunque eso sucediera
volvés a hacerlo igual.

On the radio podría ser un guión perfecto para que Allen lo filmara y Spektor lo protagonizara. Si Whatever works tuvo tantos detractores puede ser porque Larry David es feo e insoportable, no es lindo como Regina Spektor ni como Owen Wilson.

Y si de pronto tantos se sienten embelezados por Medianoche en París puede deberse en parte al encanto de Owen, una versión más glamorosa y juvenil del mismo personaje de Allen, que está de visita en la glamorosa París. Alguien dice en la película: "el mundo es un caos sin sentido, Jupiter está desolado, y aquí, en este pequeño punto del universo está París, escuchamos a Cole Porter una tarde de lluvia y todo parece entonces milagrosamente hermoso". Estoy citando por aproximación, pero esa es la idea. Todo parece de pronto milagrosamente hermoso, pero es una pura contingencia. Los críticos que han estado hablando de un Allen misántropo y malvado no entienden nada. Esta idea es lo mejor de la película, algo que ronda desde siempre en sus films y Allen se las ingenia para volver a reformular una vez que lo habíamos olvidado. Esa es la virtud de Woody, lo vuelve a intentar una y otra vez, cada maldito año (a medida que da un paso más hacia la tumba). Va dejando una estela de películas. A veces les salen bien, otras muy bien. A veces incluso les salen mal. Pero hay algo en sus películas fallidas que será retomado en una película posterior, esperando que esta vez no se arruine. Pero aunque eso sucediera, lo volverá a intentar la próxima vez.

Me gusta moderadamente Medianoche en París, me gusta por motivos obvios: París luce linda, melancólica, lluviosa, como me gustan las ciudades, lugares para caminar enamorado. Comienza con 60 planos de la ciudad a la hora del atardecer, bellísimos, lo mejor de la película. Después viene Owen Wilson a hacer la versión joven, rubia y más simpatica de Allen. Se retoma una vieja idea que figuraba en un libro que escribió en los 70, Para acabar de una vez por todas con la cultura; el cuento se titula "Memorias de los años veinte" y ahí Woody parodiaba los libros de memorias al estilo de París era una fiesta, de Hemingway, con esos recuerdos de la era dorada de los años 20 parisinos, en cuyos bares y atelieres se cruzaban Scott Fiztgerald y Zelda con Picasso, Dalí, Buñuel, T. S. Elliott y Gertrude Stein. El cuento es ciertamente más fresco y gracioso que la película:

"Ese invierno, Alice Toldas, Picasso y yo alquilamos una villa en el sur de Francia. En ese entonces, yo estaba trabajando en lo que me parecía que iba a ser una gran novela americana, pero la tipografía era demasiado pequeña y no pude terminarla.

"Por las tardes, Gertrude Stein y yo salíamos a la caza de antigüedades en las tiendas locales, y recuerdo que, en una ocasión le pregunté si consideraba que yo tenía que hacerme escritor. En la típica manera enigmática, que a todos nos tenía encantados, me contestó: «No». Consideré que me había querido decir sí y, al día siguiente, partí hacia Italia".

El truco que Allen pone a funcionar en su película es que el protagonista, que vive en la era actual, se ve misteriosamente transportado a la noche parisina de los años 20 y se cruza con todos estos personajes célebres, participa de su efervescencia nocturna y sus charlas llenas de promesas de grandes proyectos. Todo se ve con agrado y con algo de condescendencia por la liviandad del tratamiento. Se lo pasa bien, sobre todo porque Allen siempre encuentra el tono justo en todos los rubros, empezando por el elenco y siguiendo por la luz y la música. ¿Cómo no disfrutarlo? Más allá de eso, Medianoche en París dista de ser una de las mejores películas de Woody, y ni siquiera es la mejor de las últimas cuatro, por el contrario, es la más flojita de ellas.

Para pensar en París bajo la lluvia, prefiero esta canción de Regina:

12 comentarios:

Liliana dijo...

Tengo un único argumento para defender esta película, tan disfrutable:

...Yo quiero esa medianoche!!!

Oscar Cuervo dijo...

Ok, pero el argumento no es muy contundente. Yo puedo decir lo mismo de algunas películas porno... Y ojo, que no estoy hablando mal de la película, sino de la defensa.

Leandro Hanc dijo...

A mi Whatever Works es la que más me gustó de las últimas de Woody. Quizás porque me encanta Larry David.

Interesante que digas que Matchpoint fue criticada. A mi todo el mundo me dice que "es la única buena de las últimas que hizo", pero a mi me pareció una más.
Me gusta más Vicky Cristina que Matchpoint.

julieta eme dijo...

Whatever works es la más insoportable. todo lo que yo quería era que el tipo se callara un poco la boca... por dios...

Lukas dijo...

Desde mi adolescencia que veo pelìculas de Woody. El fue el que sembró en mis las ganas de conocer Manhattan, asi lo hice en cuanto pude, recorrí muchos de los lugares que el filmó de manera ensoñadora y no tanto..Ahora me sucede lo mismo con su mirada sobre Paris. Encima se retrotrae a la época en que "Paris era una fiesta" quién no ha leido ese magnifico libro y no soñó con haber vivido en esa época? W Allen lo hace de una manera entre inocente y juguetona. Creo que se da el gusto de contar lo que quiere con su estilo. Hasta se da el lujo de darle un final hiper optimista, cosa no tan común en el. Seguro no pasará a la historia esta peli, pero es imensamente disfrutable. Lili, nos vamos a caminar por Paris bajo la lluvia? Creo será mi próximo destino...

César dijo...

¿Es "la mejor en años"? Ni idea. Pero es un film luminoso, ligero, agradable y...redondito. Hombres y mujeres bellos en plan en ensoñación. Guiños culturales a la mid-culture de clase media (el público de Allen) sin arrogancia ni pedanteria.
A mi también me gustó "moderadamente". Pero la moderación no quita disfrute. ¿y no esta mal disfrutar, no? saludos

Graciela dijo...

Todavía no ví Midnight in Paris... pero de las que no viste te recomendaría Hollywood Ending, un director de cine ( el propio Allen ) que padece una repentina ceguera y filma ciego, sólo por ello resulta interesante. En Cassandra´s Dream recurre una vez más a la mitología y se mete con el fratricidio... a mí me resultó soporífera. Match Point me gustó, algo así como una versión light y juguetona de Crímenes y Pecados, Vicky, Cristina...es un W. Allen distinto, me encantó pero no puedo compararla con Match. Todas las que no viste se pueden ver on-line.Tengo Whatever work en stand-by, luego les cuento.

Pablo Taskar dijo...

Muy raro. Días después de que publicaras en el blog mi nota ríspida sobre Que la cosa funcione, y a pocas horas de pasar de Barcelona a París, mi esposa y yo vimos Midnight in ídem.
Lo cual contribuyó a idealizar nuestros propios pasos por allí en el mismo momento en que los fuimos dando.

"Todo parece de pronto milagrosamente hermoso, pero es una pura contingencia" 
Oscar, no se me ocurre mejor expresión que tus palabras para dar mi argumento pasional (valga el oxímoron) a favor de la película.

Interceptándome en el momento y el lugar adecuados, MiP me tomó el corazón.

Abrazo

puertacine dijo...

Oscar, celebro que hayas rescatado a Woody Allen y muy bueno lo que escribiste y lo que citaste. Yo hace tiempo que vengo diciendo que los críticos ya le pegan por costumbre y por falta de observación fina. Afortunadamente gran parte su público en argentina hace caso omiso de estas críticas, a mi juicio bastante miopes. Es lugar comun en esos casos la palabra "autocomplacencia", por ejemplo, y vaya a saber que quieren decir (¿¿A quien debería complacer??). En todo caso es "autorreferencial", pero eso -que es justamente lo valorable de su obra- parece que se ha convertido en algo negativo para algunos. Estan los que lo critican por hacer comedias livianas, por poner pegotes de "final feliz", los que no le perdonan la aparente liviandad, despues de haber hecho obras de apariencia mas trascendentes en el pasado. No perciben que alguien que conoce perfectamente los mecanismos del drama y la comedia no hace estas cosas por ignorancia o negligencia, sinó por elección. Para woody la comedia es verdaderamente el anverso de la tragedia, es decir, parte de lo mismo. Y esta diferencia con otras comedias, es la que muchos no alcanzan a percibir. Te recomiendo ver esas películas que te faltan, -justamente comedias de apariencia liviana- Como "Hollywood ending" o "Scoop". Tanto en su forma como en contenido da la impresión de que hace estas películas casi "de taquito", simplificando la producción y la puesta de cámaras sin perder la coherencia estética y formal, y ya quisiera ver a cuantos les saldría algo así. El analisis de lo azaroso en la tragedia de la vida-ya que aludís al tema del anillo de Match Point- se ha vuelto el tema recurrente, no solo en sus diálogos, sinó ya evidentemente en su cuestionamiento personal a la hora de concebir un guión. En Wathever works se habla de "entropía" esa idea que mi amigo Gombrowicz definiría como que "todo existe sólo porque siempre es demasiado tarde para retroceder". En Woody, tiene algunas reconocibles obras maestras, algunas pocas películas fallidas y muchas películas que -engañosamente- pueden calificarse de "menores", ya que a mi juicio son en todo caso, "pequeñas obras maestras". Su mayor simpleza es para mí, indicativo de que los años lo han hecho alcanzar sabiduría. Pero es toda su obra en conjunto lo que adquiere una dimensión gigantesca, lo que resulta mas meritorio dada su ubicación geográfica y temporal, donde el cine de autor no es un valor en sí (o quizas lo confunden con una especie de "marca"). Siempre tuve la idea , y confirmado luego por ciertas alusiones en sus películas (Hollywood Ending) que en su propio país es donde menos se lo aprecia. Los norteamericanos lo han conocido mas por su escandalo con Mia Farrow, que por sus peliculas. En el documental "Blues del hombre salvaje", se deja entrever que ni siquiera su mujer ni sus padres están al tanto de su obra. Sabe muy bien que en países como Francia o Argentina se lo recibe con mas fervor. Yo creo que luego de su muerte, muchos de esos críticos desorientados dirán: Cómo extrañamos esas comedias de Woody Allen.

Lukas dijo...

Termino de ver "whatever works", No dejo de reirme. Es realmente fantástica. Desde el humor toca temas terribles y no deja de hacerte pensar. Se puede pensar con una risa tambien. Mientras la veía no dejaba de tener flashes de otras de sus pelìculas. Realmente el tipo se sabe reinventar y sobre todo sabe reirse de si mismo. La suerte y la entropia son "sus temas" Si. Que todo fluya, WHATEVER WORKS....Me hizo acordar al Lukas con K de pàgina.

Oscar Cuervo dijo...

Gracias amigos,muy interesante todo lo que aportaron con sus visiones al asunto Woody. Creo que sí, como dice puertacine su obra deja ya una marca importante en la historia del cine, hay modo de hace comedias que le pertenece definitvamente.

puertacine dijo...

Aclaración: puertacine by Esteban del Valle.