Santiago Maldonado

Santiago Maldonado
Con vida te queremos

lunes, 31 de mayo de 2010

El pueblo es, también, lo que bordea el peligro



por Cece *

El viaje hasta el centro no fue fácil. Todas las arterias de la ciudad estaban colapsadas por la enorme afluencia de público. Subo al subte de la Línea A repleto como nunca lo había visto, y así empieza mi aventura, el carnaval, la abolición de la proxémica, el desorden completo de los cuerpos, que incluía toda clase de cantos patriótico-futboleros. El tren nos descomprime en la estación Piedras. Camino a paso rápido por Avenida de Mayo hasta Irigoyen y al pasar por un arco de luces multicolores –una especie de entrada a un parque de diversiones con temática patria- escucho: “un festejo tan abierto como éste solamente lo pueden hacer los peronistas…”. Con desdén forzado concedo la afimación, y agrego un chiste.. “los radicales hubieran usado muchas más vallas para los sectores VIP”. Ahora pienso en los festejos del primer Centenario de la Revolución, festejos que fueron organizados por sectores privados como la Unión Industrial, Sociedad Rural Argentina, Sociedad Médica Argentina, y cuyo eje fue exhibir, en la vidriera internacional, la domesticación, el desarrollo de la pampa bárbara convertida en “la París de Sudamérica” (vía exclusión de las masas obreras, gauchos y aborígenes).

Entonces impacta y alienta el cambio de rumbo tomado por la historia; la naturaleza de los actuales festejos están muy lejos de aquella postal oligárquica. Los tres millones que nos rodeaban en ese momento, y que fueron a participar de los espectáculos del Bicentenario no estaban exclusiva ni mayoritariamente compuestos por las clases medias. En la calle estaba ese Otro integrado por una parte de la pequeña burguesía que todavía no se deja encerrar por el pánico a la “inseguridad”, familias de trabajadores de los suburbios, desempleados, y los habitantes sin techo de las calles del centro.



Sigo caminando y me sumerjo en los intersticios del cuerpo social expectante; tomo contacto con los humores, olores, hedores de ese-Otro. Me pongo en guardia frente a las pisadas y empujones; y, ya un poco adormecida por las bajas luces y la aglomeración, aparece la idea de abandonarme en la marea, pienso, como en un juego “voy a dejar que el pueblo me guíe… adónde me lleve va a ser el lugar de la verdad..” y me dejo llevar con ritmo de tentempié, hacia Sarmiento. El tumulto me hace girar por un pasaje de nombre Carabelas, y veo, por la Diagonal Norte, la proa de un barco de 40 metros. En el momento se rompe la escala; la ensoñación es completa. Los edificios de la avenida se transforman en naves petrificadas que asisten a este espectáculo tan asombrados como yo. A bordo del barco de los inmigrantes, una orquesta tocando; abajo, sobre las aguas perpendiculares, se agitan dos bailarinas colgadas de arneses.

Así empezó para mi la mega-narración del desfile de Fuerza Bruta, digo “mega” no sólo por los 200 años de historia que se propuso abarcar en 19 escenas, sino por el tamaño de semejante puesta, con 2000 actores y 400 técnicos, y por la duración y la distancia recorrida, que llevaban a la extenuación física de los artistas -y también de los espectadores-. Lo impresionante de la escala del proyecto era reforzado por el cuidado milimétrico puesto en los detalles, en el riguroso casting, en los gestos de los actores, en el vestuario. Era notable que todos los actores que componían las escenas apelaran al público con la mirada, incluyéndonos en la situación y generando una proximidad que abolía las distancias con los espectadores.



En las escenas que fueron elegidas para iluminar momentos del pasado (el cruce de los Andes, la Argentina Agroexportadora, el barco de los inmigrantes, la dictadura, la guerra de Malvinas, la resistencia de las Madres de Plaza de Mayo, la democracia, la hiperinflación) se incluyó al arco heterogéneo de los distintos actores sociales que fueron hilvanando la historia. Eran imágenes que nos involucraban, y que por eso permitían que nuestros propios recuerdos se sobreimprimieran en ellas. Al mismo tiempo, eran imágenes comprensibles; el colectivo experimental Fuerza Bruta generalmente no apunta en sus puestas a interpelar al intelecto, sino que propone desencadenar una experiencia directa a través de los sentidos. En Villa Villa, De la Guarda, por ejemplo, proponía una aventura, por los diversos estados de lo festivo...

* Fragmentos del post El desfile del Bicentenario, la danza del gigante, originalmente publicado en el blog microplancton. Texto completo acá.

domingo, 30 de mayo de 2010

Patria fever

Andrés Di Tella Y Cecilia Guerra en La otra.-radio.


por oac

La cosa es así: la Argentina tuvo finalmente su fiesta. Y Buenos Aires, ciudad, la que tiene el electorado más exigente y sofisticado del país, la que odian los blogueros antiporteños, la que gobierna Macri, fue el epicentro de la fiesta. Un día de estos hablamos de cómo la ciudad se transfigura en la fiesta o cómo se vuelve la ciudad toda una obra de arte. No podré olvidar la música de Piazzolla rebotando en el aire de la noche al final de los festejos.

Pero, ¿cuánto hace que acá no había una fiesta así? ¿La hubo alguna vez desde que tengo los pies en esta tierra? Lo más aproximado ni se le acerca: el mundial 78 y el mundial 86. Se trata de festejos, en comparación, unidimensionales. Creo que en la fiesta del bicentenario confluyen más dimensiones. Es tan abierto el texto desplegado por las multitudes en las calles en estos días que se presta a todo tipo de interpretaciones.

La corporación mediática se creía, hasta esta semana, guionista de los humores colectivos y el mismo martes a la mañana aún trataba de instalar como acontecimiento la "Deslumbrante Apertura del Teatro Colón". Sólo a la tarde del martes sacaron el pie de ese acelerador, cuando advirtieron que se trataba de sucesos inconmensurables y que el intento de que la Red Carpet de Mirtha, Ricky Fort y el Pepe Mujica esclipsara a la mayor concentración popular ocurrida en décadas en el país los iba a dejar en ridículo ante sus propios consumidores. Entonces los zócalos cambiaron la Red Carpet por el Festejo Histórico y al día siguiente emepezaron con los Ecos del Fervor Patriótico. No se podía ignorar la fiesta inaudita, entonces quisieron reapropiársela. A esta altura, las abusivas repeticiones de Fito cantando el Himno, el Chaqueño y la Sole en cadena por los canales de cable y la acelerada canonización de Dicky James parecen perseguir el efecto de saturar por aburrimiento. Las imágenes eran descalabrantes en el momento en que ocurrían y esto porque apenas unos días antes no se habían vislumbrado. El manoseo mediático de estos días las termina transformando en nuevas estampitas patrióticas.

La corporación siempre se jacta de "conectar" con los humores de la "gente" (aunque lo que han querido hacer en estos años es diseñar esos humores). Hemos estado sometidos a un experimento orange clockwork de caos vehicular, no se puede salir a la calle porque te matan, la Argentina al borde de la disolución, ya se oyen las aspas del helicótpero, etc. Bueno: la irrupción inesperada de la fiesta popular hizo caducar ese monodiscurso (que aún se seguía esgrimiendo cuando Litto Nebbia tocaba para 300.000 personas el viernes a la noche). Ahí están las pelotudeces del exitoso Jorge Lanata, las guarangadas del crispado Pepe Eliaschev, la canchereada de Barcelona como testimonio patético del clima de época que se desplomó en cinco noches.

En Perfil de hoy, el exitoso creador de Crítica que la semana pasada vaticinaba que el Bicentenario no le importa a nadie, tras emprender una ardua investigación publica dos revelaciones sorprendentes:

- "Calculadora y mapa en mano, me dediqué a hacer la cuenta: no cerraba. Tres millones sólo entran si están a cococho unos de otros. Esta vez, el cálculo policial de millón y medio parecía el más ajustado a lo real".

-
"Quien convocó al acto fue la Argentina: ni el Estado nacional, ni el provincial, ni el municipal. Convocó la Nación."

Ahora los intérpretes del oráculo popular han salido a ponerle palabras a ese pueblo que creen que no sabe hablar: dicen que el pueblo indicó que está cansado de confrontaciones, que el pueblo pide que se terminen los conflictos, que dejen de molestar a los pobres chicos, Felipe y Marcela, que el senado no apruebe el matrimonio gay, que bajen las retenciones, que le respeten al monopolio los derechos adquiridos, que nada de los que deba ser del estado permanezca en manos del estado, que se achique el gasto público, que se le pidan consejos al FMI, que los derechos humanos sean para la gente y no para los delincuentes. Es decir: la multitud llenó las calles para decirle a los Kirchner que se dejen de joder.

Pero bueno, la celebración estuvo extraordinaria. No recuerdo otra igual en la ciudad.

El asunto es que yo... ¡no fui ninguna de las noches!

Estaba enfrascado en la edición del número 23 de revista La otra y lo vi por TV. Cecilia Microplancton me mandaba mensajes de texto dando por sentado que yo estaba ahí. Y yo, por una vez en mi vida, no estaba ahí sino acá. Y miraba de reojo. En eso veo la carroza de la industria con el Siam Di Tella y la heladera Siam. Y me acuerdo, de qué otro, de mi estimado Andrés Di Tella. Andrés viene explayando la cuestión de la Patria en todos sus sutiles recovecos a través de sus últimas películas: La televisión y yo, Fotografías y En el país del diablo, entrelazando su historia personal con la colectiva. El miércoles Andrés escribe esto en su blog.

Así que me parece que lo mejor para seguir pensando en esta cuestión patriótica es invitar a charlar a Andrés Fotografías y a Cecilia Microplancton al programa de esta noche.

A la medianoche en La Tribu. 88,7. www.fmlatribu.com

viernes, 28 de mayo de 2010

Barcelona, la tenés adentro



En fin, muchachos de Barcelona, a veces ser graciosos no basta y la realidad demanda otras destrezas. Sigan mamando.

Y si no, miren al gordo Lanata: después de sus resonantes éxitos en el diario Crítica y en el teatro Maipo, la semana pasada se despachó con una frase cancherísima: "El bicentenario no calienta a nadie. Es un intento del gobierno de insuflar mística, pero ¿a quién carajo le importa el bicentenario?". Un visionario, el gordo.



La que resumió mejor que nadie el sentido de la celebración macrista en el Colón fue Mirtha: "Fue una noche fantástica, estuvo muy bien organizado, había vallas, la gente no molestaba...". Grande Mirtha, nadie puede hablar con más claridad. Si no existieras habría que inventarte.



Esta es apenas una picadita, pero el tema del Bicentenario merece seguirse. Volveremos.

Oh, qué será

(El diablo, probablemente)
Mañana sábado 29 a las 19:30 en Lambaré 873


por oac

Mañana comienza el nuevo ciclo de cine (¡por fin! ¡ya pasaron cinco meses y medio del final del anterior, con la proyección de Plan B!) organizado por La otra en La Tribu: Visiones del mal. Diez películas muy distintas entre sí para ver cómo el cine se las arregló para mostrar lo irrepresentable. El mal, lo oscuro, lo siniestro, la nada, lo inaceptable, lo que no tiene arreglo ni nunca tendrá, lo que no tiene juicio.

El concepto con el que fue armado este ciclo de diez películas -más una yapa, que nunca falta
;-)
-es análogo al que el año pasado usamos para programar las 10 PELÍCULAS DE AMOR: no se trata de fijar, circunscribir, delimitar o asentar un concepto del mal, sino de presentar perspectivas artísticas lo más diversas posibles, de modo que al final del ciclo la noción del "mal" sea más problemática que al principio. Entonces no será un ciclo de cine fantástico ni de cine de terror, así como tampoco será el demonio el protagonista principal. Es que yo no creo en el Mal, por eso no me gusta usar las mayúsculas en este caso. El criterio usado fue privilegiar un modo de ser diseminado y equívoco, y desdeñar la idea de una condensación del mal. No habrá monstruitos con cuernos, habrá un poco de niebla, bastante malestar y abundante desasosiego. Me interesa pensar no sólo la entidad metafísica del mal (si es que tal cosa existe) sino los modos de representación cinematográfica: por eso apostamos a un extraordinario documental, casi desconocido, sobre un testigo del horror argentino de la Esma (Víctor), y un film más bien lúdico que apuesta a la disolución de la narratividad y al triunfo de lo onírico (Irma Vep); por eso también los dos primeros títulos del ciclo corresponden a cineastas cuyas estéticas no podrían ser más diversas: De Palma y Bresson.

Empezamos con el maestro Robert Bresson y uno de sus films más inquietantes: El diablo, probablemente. A diferencia de otros cineastas que a medida que envejecen van limando sus asperezas para volverse "clásicos", Bresson en cada película fue radicalizando su estética. Sus últimas películas fueron también las más extremas en su rigor estético y en su dureza conceptual. Por eso empezamos con Bresson, ¿con qué otro, si no?





Pasa lo siguiente: si yo tuviera que reducir la historia del cine a tan sólo diez nombres, ahí estaría Bresson; ahora bien: si yo tuviera que jibarizar esa lista a cinco nombres, estaría Bresson. Y quiero además agregar: si me forzaran a escoger tres nombres entre esos cinco, yo incluiría al de Bresson. Y si me tuviera que quedar con uno...

Por favor, no me pidan que me quede con uno, porque afortunadamente el cine no necesita de estas exclusiones; puedo quedarme con Apichatpong y Murnau, con Godard y Welles, con Favio y Matías Herrera Córdoba. ¡Loado sea Dios! El cine no pretende que deje afuera a ningún cineasta. Pero si tuviera que elegir uno...

Robert Bresson hizo apenas 14 películas (incluído su primer largometraje) a lo largo de cincuenta años. La última película la hizo en 1982 (El dinero, que cierra este mismo ciclo) y sobrevivió aún 17 años. Es un cineasta nada popular: Jean Eustache se maravillaba de que Diario de un cura rural (1950) fuera una película que iban a ver las familias, pero eso pasó y el cine de Bresson fue cada vez menos visto. Si filmó de un modo cada vez más esporádico (su ceñida filmografía puede compararse con la de Tarkovsky, Favio o Erice, opuestos a la proliferación de Fassbinder, Hitchcock o Mizoguchi), es porque su concepción artística no encontraba lugar en el sistema de producción cinematográfica. Quizá si Bresson hubiera vivido en esta época de resurgimiento del cine artesanal, habría sabido aprovechar la oportunidad de filmar más. Pero el "hubiera" no vale. Lo cierto es que sus escasos films no le impiden ser, junto con Roberto Rosellini, uno de los más influyentes cineastas contemporáneos.

Todos los nombres que importan le deben algo: Tsai, Favio, Godard, Martel, Kaurismaki, Fassbinder, Hou, los Dardenne, Kitano, Sokurov, Tarkovsky, Alonso, Guerin...

La radicalidad de Bresson radica en su fe inquebrantable en un cinematógrafo con una sintaxis propia, sin deudas hacia el teatro o la literatura. Anti-teatro: ese nombre que usó Fassbinder se puede aplicar con mucha mayor propiedad a Bresson. El camino para alejarse del teatro y del music-hall (caminos que a su gusto resultan abominables) lo conduce a una ascética cuyo extremismo linda en el este con la comicidad, en el oeste con el materialismo, en el norte con el documental y en el sur con el erotismo. ¿Se puede ser todo eso junto? Sí, si no lo creen posible, vean El diablo, probablemente.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Fuerza bruta

Un nombre significativo










Por Martha Silva

Hemos visto el espectáculo que se trasmitió en el día de ayer, por televisión, en ocasión de los festejos del Bicentenario, ante las autoridades nacionales y de países visitantes, más numerosísimo público. En él se narró, de una manera no convencional, la historia de estos 200 años, a partir del 25 de mayo de 1810.

Fuerza Bruta es una suerte de escisión de los míticos De la Guarda, de los cuales queda sólo uno de sus creadores en esta compañía, Dicky James.

Este espectáculo no es lo que entendemos comúnmente por teatro, ya que se monta en las alturas, mediante enormes dispositivos escénicos , echando mano de recursos mecánicos capaces de incorporar, por ejemplo, el efecto de la lluvia y el fuego.

Sus creadores aclaran que no existe en Fuerza Bruta el concepto de significado o representación: una puesta es una puesta y la luz roja es una luz roja y no el infierno. No obstante lo cual, todo depende del contexto, ya que el fuego que se vio ayer, las llamaradas que consumen una enorme Constitución Nacional, son asociadas en nuestras mentes a momentos muy dramáticos de la historia más o menos reciente. Lo mismo que la ronda de las señoras alrededor de un enorme rectángulo de hierro, tocadas con iluminados pañuelos blancos, que resultaron un verdadero impacto para la concurrencia. “Portan la luz” -subrayó el historiador Felipe Pigna, al comentarlo con la periodista Gabriela Radice en la trasmisión de canal 7. Fue uno de los cuadros más aplaudidos, en un marco de silencio muy significativo.

Fuerza Bruta, que ya cuenta con una diversos grupos que recorren el mundo -tres de ellos se encuentran en New York- comenzó a trabajar hace dos años, contando con una importante aseguradora, por los riesgos que se originan al trabajar en las alturas. El seguro asciende a un monto de dos millones de dólares. La compañía sigue creciendo, con una asistencia de 40.000 a 60.000 espectadores por cada presentación. Se está buscando abaratar los costos.

Ahora bien, mas allá de lo técnico, lo que nos planteamos es: ¿se puede llamar a esto “teatro”? Jorge Dubatti (UBA) señala la entidad problemática del teatro en la actualidad. En Filosofía del Teatro I, libro escrito en 2004 como texto y paratexto de su tesis doctoral *, afirma que el teatro es uno de los fenómenos artísticos y humanos más completos y relevantes del mundo actual; sin embargo -afirma- ya no se sabe muy bien a qué llamar teatro. “Determinar qué es teatro y qué no lo es se ha convertido en un problema difícil de resolver desde hace ya casi un siglo. Vivimos en el canon de la multiplicidad. La diversidad es tal que hasta casi parece haber desaparecido la posibilidad de sorpresa” dice Dubatti.



Algunos ejemplos:

- casting de enfermos terminales para el uso de sus cadáveres embalsamados en escena, en el espectáculo Muerto, ahí estarás, de la compañía británica 1157, performancegroup fundada por Matthew Scott y Jo Dagless;

- actor y espectadores que nadan y se sumergen como buzos en una piscina en Aegri Somnia, de Jean Lambert-Wild y Cooperative 326;

- un teatro sin actores, el uso de proyecciones digitales sobre mascarillas mortuorias y cintas grabadas en la versión de Los Ciegos, la pieza de Maurice Maeterlinck dirigida -inolvidablemente– por Denis Marleau;

- la escena “neotecnológica” y el auge de la incorporación de televisión, video, internet, redes ópticas y múltiple tecnología en espectáculos teatrales de todo el mundo (Sassone,2005: 49-59; Cordova,2007; Theocaridis2007);

- la Organización Negra escalando el Obelisco de Buenos Aires, mole transfigurada por performers que caminan por sus flancos y vuelan en torno a ella mientras lanza círculos de agua y fuego en Tirolesa/ Obelisco;

- la teatralidad de la óptica política de los museos y de la vida real en los ciclos Museos y Biodrama;

- los escraches y las intervenciones urbanas del GAC (Grupo de Arte Callejero) ad infinitum.

“Ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente: ni en él mismo, ni en su relación con la totalidad, ni siquiera en su derecho a la existencia”, dice Adorno; y acota Dubatti: “El teatro se ha des-definido; el teatro ya no es evidente”.

Hay varios investigadores trabajando al respecto y el término más lineal y abarcativo para este fenómeno es el de Liminalidad, utilizado por la investigadora cubana , Ileana Dieguez. De todos modos, este espectáculo que hoy comentamos, es solo una franja entre la diversidad. Se sigue aun con los generos y formas tradicionales,

* Filosofia del teatro I, Convivio experiencia, subjetividad, editado por Atuel, 2007.

lunes, 24 de mayo de 2010

Tempo



por Daniel Cholakian

Como parte de un complejo de obras sobre lo concreto y lo abstracto, sobre realidades diversas, asibles y no tanto, Marcelo Katz presenta Tempo. Continuando de algún modo lo propuesto en Aguas y aire, donde un elemento se convierte en el centro de la observación y el juego, Tempo es una obra que aborda de modos diversos aquella dimensión dominada por Cronos.

El tiempo es el reloj, el ritmo, los recuerdos, los olores y los sonidos pasados, el presente inasible, la muerte y el amor. Con cinco actores en escena permanentemente, el grupo construye, al igual que en las otras obras mencionadas, pequeñas situaciones dramáticas, poniendo en escena diversos modos de existencia de la dimensión temporal en la vida.

La obra, aun construída con pequeños cuadros, en ningún momento parece un conjunto desarticulado de situaciones más o menos graciosas (o francamente desopilantes), sino un fino trabajo de hilado de una trama temporal, que encierra situaciones sobre el tiempo. Como si la vida y la obra, construcciones que se sostienen a lo largo del tiempo, circularan en este mismo encadenamiento explícitamente temporal. En este sentido, un falso final desnuda y desarticula este constructo.

A diferencia de las anteriores obras, en Tempo el dispositivo escénico no se centra en la presencia de los objetos mecánicos, como tampoco al no organizarse alrededor de un elemento con una impronta material, como el agua y el aire, carece de esa presencia visual. Aquí están presentes, casi como decorado, algún artefacto lateral, un piano, pequeños relojes, pelotitas, y un péndulo gigante que desde el fondo del escenario recuerda siempre la condición de lo temporal. La escena se conforma con los cuerpos y su desplazamiento.

En esta hasta ahora trilogía, la coincidencia en la tematización de un elemento fundamental de la vida, abre lugar a la diferenciación de la puesta de escena y el estilo. Aun reivindicando el origen circense del grupo y del trabajo teatral de Katz, Aguas podría considerarse deudora del slapstick cinematográfico, mientras Aire tenía un vuelo poético aportado por el trabajo de los cuerpos en el espacio (aprovechando al máximo la apertura del escenario al aire libre en el C.C.Recoleta). Tempo recupera la tradición del clown circense. Desde esta definición de estilo, la obra se presenta como espectáculo francamente cómico, con los pertinentes toques melodramáticos, propios de este registro.

Más allá de la inteligencia de la mirada temática, de las deliciosas actuaciones, de lo preciso de la construcción musical y espacial, de la conceptualización del ritmo, Tempo es, por sobre todas las cosas, profundamente divertida, agradable, bella y disfrutable. Los que hemos visto las tres obras, ya esperamos por la que complete la tetralogía: Tierra. Ojalá ese proyecto, que Katz tiene previsto desde hace un tiempo, pueda concretarse.

domingo, 23 de mayo de 2010

Apichatpong Weerasethakull

“ลุงบุญมีระลึกชาติ” หนังที่คนอยากดูที่สุดในคานส์ปีนี้



Ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por su película ลุงบุญมีระลึกชาติ, de la que todo el mundo dice que es una maravilla del cine.

No me extraña: se trata de uno de los grandes cineastas vivos, cuya carrera vengo siguiendo con admiración desde que en el BAFICI 2003 me dejó fascinado con สุดเสน่หา.




Acá se puede leer la extasiada reseña de Roger Koza sobre ลุงบุญมีระลึกชาติ.

Acá lo que yo escribí al conocer el cine de Apichatpong.

Y este es el trailer de la película, que esperamos ver muy pronto:

Epílogo y un nuevo comienzo

Antojo: otra historia de la filosofía
Hoy a la medianoche en FM La Tribu



por oac

Hay un antojo que quedó pendiente del antojadizo verano: iniciamos una nueva temporada de otra historia de la filosofía.

Todo empieza donde había terminado. A continuación, el epílogo de mi libro Kierkegaard, una introducción. Escuchar una voz. Este epílogo fue escrito luego de la primera presentación que hicimos hace unas semanas en la Feria del Libro. Dentro de pocos días el libro va a estar en las librerías, con este:

Epílogo
Otras voces


Una idea sobrevuela a lo largo de este texto que fue concebido como una introducción a la lectura de Kierkegaard o, más propiamente, como una invitación a leerlo: ¿qué puede este autor decir a nuestra contemporaneidad, incluso más allá de sus propósitos?

Kierkegaard es el pensador de la falla. Esto no sería extraño dado que, después de todo, la filosofía, desde sus propios inicios, siempre ha brotado de la experiencia de una falla: se piensa allí donde se reconoce una precariedad constitutiva, una distancia respecto de sí, un temblor en el suelo, una grieta en la pared. Se piensa allí donde no se sabe. Toda la historia de la filosofía brota, entonces, de la falla. Es cierto que los filósofos a menudo han intentado tapar sus grietas, una vez que las han detectado. Y allí parece radicar la singularidad kierkegaardiana: este pensador ha preferido dejar sus grietas expuestas; para ello ha ideado una forma de escritura, una textura, que haga patente las grietas.

Esta historia, que nunca termina de dejarse atrás, va configurándose de un modo diferente en cada época. Y la época de Kierkegaard (¿nuestra época, todavía?) es la de la falla de la modernidad. Su pensamiento no cesa de señalar la inconsistencia sobre la que se apoya la distinción, típica de la época moderna, entre lo general y lo individual; dicho en términos políticos: entre lo público y lo privado. La subjetividad moderna se halla fracturada entre uno y otro polo, y la experiencia del hombre moderno parece disociarse en dos ámbitos no integrables.

Hay filósofos que reivindican los derechos del individuo y otros que toman partido por lo general. Erróneamente se ha atribuido a Kierkegaard la posición de un individualismo extremo: ello evidencia la incomprensión de su planteo. Kierkegaard impugna la oposición misma entre lo general y lo individual. No es en modo alguno un individualista, puesto que su esfuerzo filosófico se encamina a nombrar, con la máxima precisión posible, la experiencia de la singularidad. El singular (
Enkelte) no es un individuo. En la palabra “individuo” se alude a la unidad in-divisible de un yo que coincide consigo mismo, un sujeto consistente, capaz de ir en pos de su interés egoísta. Pero, con la figura del singular, Kierkegaard señala la inconsistencia del yo, su doble desesperación: el querer ser sí mismo y el no querer ser sí mismo. La finitud de ser humano singular no es la de un ente que acepta reposar dentro de sus propios límites, sino la del que experimenta esos límites como una inquietud insanable. Cuando Kierkegaard dice “el yo es una síntesis de finitud e infinitud” no habla de una conciliación de opuestos en una unidad abarcadora, sino de una tensión irresoluble.

Y no se trata de que alguna vez en la historia del pensamiento occidental el yo hubiera aparecido como una unidad consistente y que al cabo de un desarrollo esa consistencia empezara a agrietarse: hemos citado aquí el comienzo de la
Meditación Segunda de Descartes, la inminencia del descubrimiento del yo: “he quedado suspendido en un estado de posibilidad. Incluso asoma el temor de ya no poder olvidar estas dudas”. He aquí la grieta. La certeza cartesiana se funda en el temor de no poder olvidar las dudas, de no poder cerrar la grieta. Sin ese temor (ese temblor), el yo no habría emergido. “Estoy cierto de mi inquietud, ergo soy”: esa es la fórmula del yo con la que Descartes da comienzo a la filosofía moderna.

Es conocida la continuación de esa historia: desde ese temor toma impulso la necesidad de tapar la grieta. Eso lo intenta Descartes y lo sigue intentando Hegel, un siglo y medio después. La filosofía aparece, en la época de Kierkegaard, como la empresa de construcción de una pared lisa e impenetrable: así es como el autor de
Temor y Temblor ve al sistema hegeliano. Y Kierkegaard protesta contra ese alisamiento, quiere dejar expuestas las fracturas. La invención formal de los seudónimos da la palabra a las voces que se filtran por entre las grietas, las deja hablar. Si esta hipótesis no está descaminada, no hay un Kierkegaard al que se reduzcan todas sus voces, así como no existe una conciencia ante la cual se manifieste el sentido de una Historia Universal. Hay voces.


El resto es lo que falta: hoy a la medianoche.

Y a la 1:00 AM, La otra.-radio: anticipo del ciclo de cine Visiones del mal, que empieza el sábado próximo en La Tribu; y más canciones del nuevo disco de Calamaro.

Además, vamos a comentar El escritor oculto, la nueva película de Roman Polansky.

sábado, 22 de mayo de 2010

Las actrices de Los labios fueron premiadas en Cannes



por oac

El trío protagónico formado por Adela Sánchez, Eva Bianco y Victoria Raposo, de la película Los labios (de Iván Fund y Santiago Loza) ganó el premio a las mejores actuaciones femeninas en la sección Un Certain Régard del Festival de Cannes. Enorme alegría para nosotros, actrices y realizadores de Los labios estuvieron hace poco en La otra.-radio.

El film peruano Octubre”, dirigido por los hermanos Daniel y Diego Vega, ganó el Premio del Jurado en la misma sección.

Pero el Primer Premio de Un Certain Regard fue para el talentoso cineasta coreano Hong Sang-soo y su nueva película HaHaHa.

Todavía no se sabe quién ganará la Palma de Oro en la Competencia Oficial de Cannes, pero algunos de nuestros más respetables amigos (como Roger Koza y Raya Martin) y gran parte de la crítica internacional señalan que la mejor película de la competencia fue la de Apichatpong, Ouncle Boonmee who can recall his past lives.



De confirmarse, se trataría de un triunfo en toda la línea del gran cine contemporáneo.

Fiesta



por César

Hay gente que agarra todos y cada uno de los folletos que se entregan. No importa si es la explicación del funcionamiento del sistema de voto electrónico en Rio Negro, la gesta de Güemes en el Norte o el proceso de fabricación de la yerba mate. Los nenes no se rinden y se le acercan peligrosamente al dinosaurio neuquino. Parece que el que vive adentro de él tambien resulta ser un provocador y se detiene únicamente cuando la morochaza promotora le para el carro. Los puntanos hacen gala del país mejor que tienen dentro del país real y no soslayan ningún detalle, empezando por la foto del gobernardor que todo lo hace posible. Al filo de Belgrano, donde el Paseo se termina y vuelve a ser territorio de los Peugeots que se rajan al "finde", hay una locomotora que es presentada con honores por el locutor oficial de no sé qué Organo Estatal que ha lustrado los zapatos de todos sus empleados para que luzcan impecables. Si los viera Max Weber. Una nena sonríe con ganas mientras abraza al motorman de bigote falso. Foto de papi que está más contento que ella, porque esta noche todo es gratis y aún falta un rato para el último Roca a Lanús.

Habló la Presidenta y al lado mío una mujer que se me emociona. Tiene la escarapela bien visible, como cuando era chica. Hay un orgullo ahí y tambien un recuerdo en el fondo de los ojos. Mejor no le digo nada y seguimos caminando, no vaya ser cosa de que yo afloje también.

Un ballet de no sé qué lugar resulta ser un espectáculo algo aburrido y el novio, preocupado, le pregunta a la novia si lo va a ver hasta el final. Mas adelante un conjunto catamarqueño evoca un cerro que no conozco. Son alegres, pero no tanto como la banda militar santiagueña que le hace mover el culo a más de una cincuentona que pierde los anteojos pero le importa un carajo, porque en lo único que piensa es en bailar un poco.

Parece que Tierra del Fuego entrega bolsitas. Vamos a Tierra del Fuego. "Te dije que estoy en Chubut, mi amor" grita uno por celular. Nos acercamos a Corrientes (la avenida) y el escenario del rock se abre gigantesco con el falo argentino de custudio y el Ugi's de la derecha al palo. Rock, sexo y muzzarella. Birabent no es Moris y lo deja en claro. Me olvide de Copani. Pobre Copani. Uno sería amigo de un tipo como Copani. Es un tipo amable que hace canciones horribles y se la banca solito ahí con la campera de siempre. Dan ganas de darle un abrazo fuerte y decirle, "ya está Copani, no cantes más".

Tengo hambre y los stands no dan abasto. Hasta los troskos del MTL ligaron uno y no parecen tan enojados como de costumbre. Son cooperativistas y llegan una remera que dice "Otra economía es posible". Seguro que sí. La pirámide de mayo iluminada y las madres que giran alrededor como en una cajita musical. Como símbolo impacta, pero pienso que se podría haber pensando en otra forma. Y así y todo, está bien. Todo lo que vi esta noche estuvo bien. Hasta Copani. La alegría llegó incluso al subte, donde suele viajar la amargura de los 9 a 5. Me bajé en Medrano como siempre, pero un poco más ligero de como estaba esta mañana cuanto bajé por las mismas escaleras. Buenos Aires es una fiesta.

Las canciones

Hoy a las 17:00 hs. en Patologías Culturales



¿Qué pasa con las canciones?

Se puede prescindir de las novelas, los cuentos, los ensayos, los sistemas filosóficos. Los análisis políticos son interesantes pero no necesarios. Podemos vivir sin el teatro, incluso sin el cine, pero ¿quién puede vivir sin las canciones?

El oficio de tejedor de canciones tiene una nobleza antigua, difícil de explicar en términos pragmáticos: ¿para qué sirven las canciones? Son compañeras de la vida, señaladores de la memoria, vehículos espaciales: una canción nos transporta siempre al más allá, nos enamora de vuelta de quien ya no nos importaba, nos devuelve a aquella tarde perdida.

Las canciones son nuestra educación sentimental, nos enseñan la magia y la pérdida, nos ayudan a decidir de qué lado de la línea queremos vivir. Condensan un mundo en tres minutos, aéreas, concisas, indelebles. ¿Quién será tan pobre que no tenga canciones?

Este sábado me toca conducir Patologías Culturales (17:00 hs., FM La Tribu, 88.7, www.fmlatribu.com), ya que su mentor, numen y factótum, Maxi Diomedi, se ha tomado unas merecidas bacaciones vicentenarias (¿se escribía así?).

Así que será una tarde de canciones, de tejedores de canciones: Litto Nebbia, David Lebon, Andrés Calamaro, Gustavo Cerati.



Siempre hay buenas razones para escucharlos: Litto ayer fue maestro de ceremonias de una gran fiesta de canciones abriendo los festejos del vicentenario (¿era así?) ante una multitud; lo que Litto presentó es una muestra en pequeño de su monumental Celebración del rock argentino. Estuvo acompañado por Fito, Cantilo, Soulé, León, Del Guercio, Rodolfo García, Silvina Garré y Gonzalo Aloras. Y el mismísimo Gonzalo, columnista exclusivo de Patologías nos va a narrar lo que vio desde el escenario.

Además, está a punto de salir el nuevo cd/disco de Calamaro, de quien aquí somos fans indoblegables, impasibles e irremediables. Calamaro on the rocks: 20 tracks con algunas infalibles gemas de la canción popular, como esta:



El primer disco solista de David Lebón es una joya algo desconocida de esta historia del rock argentino y este sábado Néstor Pichín lo rescata de un injusto olvido.



Y esta semana queremos escuchar a Gustavo Cerati simplemente porque lo queremos escuchar. Por eso.

Además voy a hacerle una entrevista a Franca González, la realizadora de Liniers, el trazo simple de las cosas, el documental que se estrena la semana que viene.

viernes, 21 de mayo de 2010

Fachos


Foto Nicolás Herzog

Somos la ciudad que tiene el electorado más exigente y sofisticado del país.

Tenemos este gobierno... ¡elegido por los porteños!

Qué nabo, qué bruto, qué facho este electorado.

jueves, 20 de mayo de 2010

Genial


Tapa Manu Loop

por oac

Como casi todo el mundo ha advertido, Clarín está hasta las manos y el formidable imperio de control de conciencias que construyó desde hace décadas con una pequeña ayuda de dictaduras y gobiernos civiles dóciles está resquebrajándose día a día. Tanto es así que ellos mismos van minando su credibilidad mediante un estilo autoparódico que cada vez más mueve a risa. Hace pocos meses el apotegma era: "Ningún gobierno resiste cuatro tapas en contra de Clarín". Y hoy, cada tapa diaria de Clarín se ha convertido en un catálogo de humoradas involuntarias. Clarín es hoy una Barcelona gorda y fofa. ADNs y nueva ley de medios, junto con el sorprendente autismo de sus jerarcas, hablan de un imperio en demolición.

Eso lo comprendió Hank Soriano, quien desde hace meses viene jugando en su blog a trabajar de editor de "tapas de Clarín", que sólo exageran un poco lo que el gigante aturdido le hace cada mañana a sus aún desprevenidos lectores.

Hank ayer tuvo la ocurrencia de hacer la tapa de un suplemento de espectáculos que anticipa el deceso de un artista que está vivo y pelea por seguir vivo. Es materia opinable si se trata de buen humor, a mí esta vez no me gusta, pero porque me duele el momento por el que pasa Cerati y no me dan ganas de reirme ni siquiera a costa del aborrecido Clarín.


Tapa Hank Soriano

La cuestión es que ayer los jerarcas del grupo advirtieron la tapa de Hank (que hace jocosa referencia a la publicación de la necrológica anticipada de Sandro cuando aún estaba vivo).


Tapa Clarín previa a la muerte de Sandro

Clarín está ahora montado en el discurso paranoico de que el gobierno K sostiene una guerrilla bloguera que "embiste" contra la prensa independiente. Algunos paparulos cretinos como Majul, otros oportunistas borocoteados como Victoria Donda y el viejo Pino marchito repiten el versito de los blogueros rentados. Yo conozco a Hank y sus inefables ocurrencias desde que me hice su amigo de feisbuc; a veces me cago de risa con sus ocurrencias y otras veces creo que se le va la mano, pero es evidente que Hank le cazó la onda a Clarín y lo deja en ridículo día por medio.

Bueno: Clarín salió ayer a denunciar una "operación" mediática de los blogueros K, otra oscura maniobra urdida en los sótanos del régimen tiránico que nos gobierna (¿no es así, Noriega? Te vi en lo de Mirtha: ese programa trae suerte!!!). Clarín repudió la "canallada de la guerrilla informática K", como si Hank Soriano, en lugar de hacer en su simpático blog lo que se le cantan las bolas, respondiera a directivas emanadas desde las Sombras. Ri-dí-cu-lo Clarín: este pibe Hank no responde a ninguna otra cosa que a su afiebrada imaginación. Pero hoy a la tarde hasta el reptil de Jorge Rial se hacía eco de la "operación mediática K".

La cuestión es que parece que Hank ya no está solo y en mi feisbuc acabo de ver la tapa que abre este post, ideada por un tal Manu Loop, anunciando el "cierre cronológico" (je) de la vieja de mierda y "denunciando la embestida bloguera" en el más puro estilo Julio Blank y secuaces.

Clarín ha logrado formar parte del folclore popular. Algún día, cuando el imperio malhabido de la viuda apropiadora ya no exista, los niños en las escuelas tendrán como tarea hacer tapas clarinetas.


Tapa Manu Loop