viernes, 26 de febrero de 2010

Viene Albert Pla

la semana que viene a Buenos Aires


coño, qué complicado
lo que nos ha costado
encontrarnos aquí
mira tú qué casualidad
la que nos tocó vivir
porque el mundo es un pañuelo
que no se lava con detergente

Lo que nos ha costado encontrarnos con Albert Plá. En la edición 2004 del BAFICI tuvimos el gusto de ver De niños, un notable documental de Joaquim Jordá que cuenta la historia del juicio por pedofilia que se le hizo a Xavier Tamarit, un asistente social del barrio chino de Barcelona. Lejos de la histeria pedofilofóbica que inunda hoy en día a la prensa global, la película de Jordá se permite dirigir la mira no al acusado, sino a sus acusadores, para descubrir la feroz hipocresía que mueve a la gente de bien, esos sepulcros blanqueados. Y si la película logra instalarnos de movida en un clima de delicada humanidad ajena a toda hipocresía es porque empieza con el Albert (pronúnciese con acento en la e) cantando –susurrando, en el tono íntimo de una conversación entre amigos a las cuatro de la mañana, esa hora en la que la gente de bien no conversa-, cantando estas Nanas del Antonio:



La sola presencia de Plá derrocha incandescencia. Su voz mínima es capaz de contarnos al oído las más duras historias de seres desvalidos que deambulan por la noche catalana, y lo hace con una extraña mezcla de ternura y desgarro.

La música que el Albert hace no es, en sentido estricto, rock. Más bien se inscribe en la ilustre estirpe de la cançó catalana, pero también de esos cantautores de cualquier parte que se encargan de poner en versos el latido más íntimo de una ciudad: Jacques Brel, Lou Reed, Moris... A menudo su voz se pone tan dulce que parece estar acunando a un niño -de hecho, ¿Anem Al Llit? (2002), uno de sus mejores discos, consta de diez hermosas canciones infantiles.



Sin ser rockero, Plá conserva una buena dosis de la anárquica irreverencia y del reto al conformismo que muchos rockeros perdieron entre las operaciones de marketing. Ese gusto por lo incierto se pone de manifiesto cuando canta ¿La dejo o no la dejo?, la hilarante historia del indeciso que se puso de novio con una terrorista:



Tu novia es un encanto y tú estás tan enamorado
por eso le perdonas sus deslices, sus engaños
pero tu cariño no es tan ciego, ves muy claro su secreto
ella tiene otra vida más siniestra y clandestina
tu novia es una terrorista
ejecuta y ajusticia y atenta contra el sistema
tiene este cruel defecto, pero en fin nadie es perfecto
lo prefiero, lo consiento, antes que su pasatiempo
sea coleccionar sellos, sea ponerme los cuernos
porque un romance muerto es un romance menos.

Una comisaría ha sufrido un atentado
tres jóvenes policías murieron acribillados
claro que es más comercial el coche bomba a un coronel
cuatro quilos de explosivos le mandan directo al cielo
qué matanza, qué sangría,
debería denunciarla, pero igual la culpa es mía,
quizás necesite ayuda, mi comprensión, mi cariño
quizás si le hubiera dado más amor se habría olvidado
de cargarse policías, sin manías, sin prejuicios
un policía muerto... un policía menos...

Según fuentes del gobierno esta tarde una explosión
ha mandao a tomar por culo los retretes del congreso
se atribuye el atentado a un sector nacionalista
que se caga en el sistema y reivindica con violencia
¡libertad e independencia!
tú sabes que eso es mentira, que la culpa es de tu novia
se ha cargao tres diputaos, la democracia agoniza
qué problema de conciencia, ¿a quién piensas serle infiel?
¿a tu novia o a tu patria? tú decides, mientras tanto
un político muerto... un político menos...

Le han pegao cuatro tiros por la calle a un militar
a sangre fría, a bocajarro, paseaba con su hijito
pudiste haber evitado este cruel asesinato
el destino de ese niño huérfano estaba en tus manos
¿no te estremece su llanto?
jesusito de mi vida que eres niño como yo
di porqué han matao a mi papá, toy solito

¿que haré yo? ¿cómo perdonarle?
esto ha ido demasiado lejos, necesito tu consejo
¿que hago? ¿la dejo o no la dejo?
un militar muerto... un militar menos...

Quizás busque en otra parte lo que nunca supe darle
ilusiones y alicientes para poder realizarse
mi silencio está cantando apología al terrorismo
me siento responsable y cómplice de su barbarie
por celoso y por cobarde
pero es que me horroriza estar sin ella, no sabría hacerme a la idea
que le ocurra una desgracia o caiga en acto de servicio
el día menos pensado me despierto y estoy viudo
y sin ella estoy perdido, ya nada tiene sentido
porque una novia muerta es una novia menos...


Plá grabó este tema en 1993, pero su discográfica no se animó a publicarlo hasta 1997, en el disco en vivo Veintegenarios en Albuquerque. Al catalán le encanta moverse por ese borde de riesgo que provoca incomodidad a diestra y siniestra: “A mí me sale natural. No es que cuando me pongo a escribir busque aquello de lo que el resto de la gente no quiere hablar. No busco provocar. Es sólo que el punto de vista suele fijarse en lo que te sorprende a ti en particular acerca de un tema que está ahí para todos". Y es precisamente el punto de vista que Plá elige para contar sus historias lo que saca de quicio a los que pretenden que el arte sea edificante. Al entonar la voz del novio de la terrorista, la canción frustra cualquier intento de moraleja, a favor o en contra: “Yo creo que la canción de la novia terrorista no tiene nada que ver con la política en su aspecto más concreto. Si la canto en Francia, la gente no se fija en ese aspecto. De momento, a mí la ETA o el Rey no me dan caña suficiente como para dedicarles una canción. Cuando estás ahí cantando, sabes perfectamente que al soltar determinada palabrita siempre aparecen esas sonrisas o esos aPláusos. De los que se ponen a aullar cuando canto lo de Un policía muerto, un policía menos... pienso para mí: «gilipollas, no les va a servir de nada ponerse así». Y en cuanto a mí, a ver cómo digo yo que no he tenido nada que ver con ellos".

La semana que viene Pla llega a Buenos Aires para dar cinco recitales en Niceto. Viene a presentar su último disco, La diferencia, que incluye Buscando, esta dulcísima canción de amor. Por supuesto que los de La otra vamos a ir a verlo en patota y el domingo a la medianoche un 40 % del programa de radio va a estar dedicado al Abert.

6 comentarios:

Eduardo Chinaski dijo...

¡Que lo disfrutes, Oscar! El único disco de Pla que tengo se llama " "Veintegenarios en Alburquerque", de vez en cuando lo escucho...

Oscar Cuervo dijo...

Eduardo:
Tenés que escuchar otros, como Fonollosa, Vida y Milagros y Canciones de Amor y drogas, son mejores que Veintegenarios.
saludos

búlgaro dijo...

Sobre todo la idea de que debe ser un buen tipo Albert. Saludos, me gusta este espacio, me hace conversar.

carmen dijo...

grande PLa

Martha dijo...

Ya me parecía que Carmencita no podía estar ausente.
Buenísimo.
Martha

Eduardo Chinaski dijo...

Trataré de conseguirlos, gracias.