martes, 13 de octubre de 2009

Barrilete cósmico


por oac

Además de ser un prodigio narrativo, Historias Extraordinarias es también una formidable lección de producción. Una película de 245 minutos rodada en escenarios naturales en un formato de video casi doméstico, con docenas de personajes, autos, botes, explosiones, un león, un regimiento de soldados alemanes de la segunda guerra y hasta una escena multitudinaria en un país africano. Todo eso por 34.000 dólares”. Lo dice Alan Pauls en el tono más solemne de que es capaz, como si estuviera hablando para la Historia y no en un corto promocional de I-Sat, la empresa que produjo la película de Mariano Llinás y que se dispone a exhibirla en su canal de cable este fin de semana, después de su exitoso paso por el MALBA. Impresionan la severidad de Pauls, la ropa oscura y los anteojos negros, como si saliera de un funeral o de un after hour; impresiona cuando al culminar su parrafada alza la vista al cielo, al que le dirige la pregunta: “¿como es posible?”.



Se trata de una puesta en escena, o de algo más: un gesto instituyente, en el sentido más institucional del término. Pauls es La Literatura, alguien cuya materia de trabajo son las palabras. Pauls elige decir “prodigio narrativo”, “formidable lección”, y la tonalidad enfática de su voz no deja lugar a la ironía. De pronto, el cine independiente se ha vuelto un asunto grave y es un hombre de Letras (esto es: de la alta cultura) el que lo certifica.

No es Alan Pauls el primero en ponerse enfático al hablar de la película de Llinás. Recordamos las palabras del animador de tv Gustavo Noriega: “Algo ha cambiado para siempre”. El... ¿filósofo? Roberto Gargarella ya había felicitado a Llinás por la “recuperación del lenguaje”, “la vuelta de la palabra al cine argentino” y se manifestó azorado por la capacidad del director de “desarrollar y desarrollar y desarrollar [subtramas narrativas] tanto como se le ocurra y tanto cuanto lo desee” a lo largo de tan sólo cuatro horas y cinco “para evitar el riesgo de seguir humillando a los jóvenes de su generación”. Ahora Pauls viene a poner la densidad de su palabra de escritor para decirnos que Historias Extraordinarias es un prodigio narrativo. Se trata, digamos, de una opinión autorizada y, por la pompa que Pauls emplea para decirlo, parece ser conciente de su autoridad. Lo que no llega a verse a través de su palabra prestigiosa es en qué consiste el prodigio. ¿Es prodigioso que en un video tres voces en off relaten varias historias, muchas historias? Sí, quizá demasiadas para los recursos con los que Llinás cuenta para echarlas a rodar. Y no me refiero a los recursos financieros de los que Pauls y Llinás hablan largamente en el video de Isat (la hazaña de haber puesto tantos soldados, leones y africanos con tan sólo 34.000 dólares), sino a los recursos específicamente cinematográficos que se ponen en juego. ¿Será el prodigio una cuestión cuantitativa (cantidad de historias por minuto)? ¿Administrativa (cantidad de soldados, leones y africanos por dólar)?

A falta de una palabra clara que permita ver a través de sí la virtud cinematográfica postulada, quizá sea lícito hacer cálculos: al fin y al cabo, los minutos, los dólares, los personajes, animales, autos, botes y explosiones en pantalla son numerables. Y de eso se dedican a hablar Pauls y Llinás en el corto promocional.

“Sos bastante conocido por negarte a pedir créditos del INCAA” le dice Pauls a Llinás. Y entonces Llinás explica que, si las cosas fueran tal como el INCAA quiere, “la película se nos muere”. Este tipo de declaraciones acompañan a Historias Extraordinarias desde su nacimiento: se nos recalca la naturaleza precaria y a la vez milagrosa de su existencia, se nos sitúa frente a un Organismo al que Historias Extraordinarias desafía. De tanto insistir en este anexo, llegan a convencerme de la falta de autonomía estética del film: no puedo ver Historias Extraordinarias sin recordar el estado de cosas contra el cual ella puja para existir. Si por un momento me olvidara de ello, podría ser que ya no la encuentre prodigiosa, milagrosa ni extraordinaria. Quizá eso sea lo que les pasó a los críticos extranjeros a los que la película ni fu ni fa. Quizá por eso la gran obra (cuatro horas cinco) de Llinás no produjo remezones en las cinematografías del resto del mundo: es que fuera de Argentina no conocen al Organismo y por ende no advierten lo extraordinario que es que Historias Extraordinarias exista. O quizá no se hayan detenido a pensar que el heroico rechazo de todo soporte que pudiera brindar el Organismo fue suplido por apenas 34.000 dólares, con los que alcanzó para pagar a todos los soldados, botes, explosiones y animales que salen en la película. Son Anexos que realzan su excepcionalidad. Cualquier edición en DVD debería incluirlos entre sus bonus. “Con nada de dinero deberíamos hacer algo que batiera todos los presupuestos acerca de cómo se hace el cine”, se jacta Llinás. “Batir al cine industrial en su propio terreno” lo ayuda Pauls. Al cineasta le parece poco: “sí, en el mejor de los casos, o en terrenos donde el cine industrial ni se imagina que puede llegar”, sube la apuesta Mariano. Y después entre uno y el otro pronuncian palabras como “energía”, “catarata”, “ambición”, “desmesura”. Y Llinás redondea: “ahora el Instituto ya no me va a dar dinero ni aunque lo pida, alea jacta est”. Y Pauls lanza una risa aprobatoria.

Quizá habría que hablar de una Operación Llinás, quizá sea más preciso pensarlo no como un autor sino como un operador. Tal vez Historias Extraordinarias sea, más que una obra, una operación: un movimiento destinado a instalar una idea, a hacer hablar. Los villanos no estarían en la película sino fuera de ella, entre quienes seguramente desean que no exista (esa es la idea a instalar). Quizá tenga razón el... ¿filósofo? en cuanto a que el asunto es humillar a otros cineastas. O poner más soldados, más botes, más explosiones, más leones. Puede que después de Historias Extraordinarias ya nada vuelva a ser lo que fue y haya que inventar nuevos adjetivos que aún no se nos ocurrieron. Capaz que se trata realmente de una obra inmensa en toda la inmensidad de la palabra y sólo falta que en el resto del mundo, los escritores, los animadores de tv y los filósofos adviertan lo que en nuestro medio ya se ha instalado. El sábado se pasa Historias Extraordinarias en el cable, el medio de reproducción que quizá le sea más propicio. Ahí podrán verla los que aún no la vieron y decidir ellos lo extraordinaria que es.

10 comentarios:

Total Recall dijo...

Oscar, no sabés la pena que me da cada vez que publicás este tipo de "críticas" (¿a la película? ¿a los críticos? ¿al cine, las letras y la filosofia como instituciones?). No soy el único que te comentó por este medio que tus críticas en serio son infinitamente superiores a estas discusiones de revista.
Si Pauls quiere ser La Literatura y no puede (o si se lo lee como La Literatura y no es), ¿vos quién sos o quién querés ser? ¿La Filosofía? ¿El justiciero de La Otra Cultura? ¿El vengador de los oprimidos contra el apartheid? ¿El mensajero de El Cine? ¿la voz de La Mera Opinión Que Le Pasa Por Encima A Los Truchos Que Se Venden Por TV?

Cuando las películas te conmueven escribís cosas geniales, pero cuando te quitan la modestia te hacen pasar papelones.

Oscar Cuervo dijo...

Total Recall:
lamento que estés apenado.
Esto que leíste no es una crítica, es un texto, escribo lo que voy pensando en el momento de escribir.
No sos el único a quien puedo decirle que voy a seguir escribiendo sin tener en cuenta si lo que escribo no recibe aprobación de alguien.
No dije que Alan Pauls quiere ser la Literatura y no puede.
Yo quiero ser el editor de La otra, el que va escribiendo cada día lo que se le ocurre, prescindiendo de tratar de agradar a alguien.
No me vengo contra nadie escribiendo lo que me parece Historias Extraordinarias, o lo que dicen Alan Pauls y Mariano Llinás.
Nunca hablé de los que se Vende Por TV.
No me importaría pasar papelones, pero tampoco lo he pasado en este caso.
Sólo sucede que te apenó lo que escribí.
Lo siento, ojalá la próxima vez que escriba algo no te apene.
Saludos

andy dijo...

podés decir a qué hora y qué día va la película?... así por lo menos discutimos entre todos.

Oscar Cuervo dijo...

Andy: no, no podría decirlo porque no me acuerdo, pero vos también podés averiguarlo. La dan este fin de semana en ISAT. Y discutirla entre todos siempre podemos.

paula dijo...

A mí, que me importa un carajo La Literatura, Pauls (bah, al verlo en tele me parece pedante nomás), cualquier discusión intra-cine y la opinión de los críticos de aquí o allí, me encantó la película. Me aburrió un poco la tercera historia, la del río, pero las otras dos me mantuvieron atornillada al asiento.
Digo nomás, desde mi opinión de lega (aunque supongo q el cine también lo podemos ver legos)

César dijo...

A juzgar por el video de promocion uno tendería a estar de acuerdo con Cuervo: Llinas y Pauls conversan como dos pedantes palermitanos en un barcito soleado sobre "La Obra" que se aleja del concepto industrial del cine pero no se sonrojan al subrayar que se hizo con "30 mil dolares", o sea que nos dicen que lo suyo no es un producto, pero nos muestran el libro contable de gastos como factor determinante para ponderar "La Obra". Resulta que el INCAA es la industria pero ISAT, cuyo dueño es la Turner, al parecer, no lo es. Llinas tira el pucho, se jacta de no pedir prestamos (¡que inmoralidad recurrir a un banco para una hipoteca! sobre todo para la pureza moral de quien nunca lo precisa...) y viene la cortina final con las marcas palermitanas que auspician el hablar afectado del Pauls que escribe. A juzgar por el video uno tendería a estar de acuerdo con Cuervo... (Y eso que la pelicula me parecio formidable)

Total Recaller dijo...

Andy, sábado 24 a la medianoche.

Oscar Cuervo dijo...

César: en este post yo hablo de lo que se dice (Pauls, Llinás, Gargarella, etc.) sobre la película. Pero también digo que me gustaría escuchar "una palabra clara que permita ver a través de sí la virtud cinematográfica postulada" y que esa palabra no se base ni en la cantidad de historias, explosiones, soldados y leones, ni tampoco en lo barato que salió hacerlo. Como a mí me interesa pensar qué es el cine y cómo se puede valorarlo, desplegar su sentido, dialogar con él a través de la escritura, estoy ansioso por leer algún texto que me diga en qué consiste la euforia que despertó la película de Llinás en ciertos círculos. Alan Pauls es un tipo que ha escrito cosas interesantes sobre cine. Quizá podría haber explicado, para que uno no se tenga que rendir incondicionalmente ante el consenso de camarillas, en qué consiste el prodigio narrativo. Si por ejemplo el hecho de que se cuenten tal cantidad de historias es ipso facto un prodigio.
En este post yo revelo mi deseo de leer o escuchar esa explicación. Pero por supuesto esa explicación no es algo necesario. Bien puede seguirse diciendo que HE es formidable y que marca un antes y un después, que todos los otros cineastas han sido humillados y que habrá que aprender a pensar de nuevo después de que Llinás hizo su video. No es necesario explicar nada, podemos quedar todos contentos con frases tan lindas. Y el que no está de acuerdo, como es mi caso, puede seguir viviendo perfectamente sin escuchar o leer esa explicación.
saludos

martha dijo...

Yo tengo I-SAT, PERO EN LA REVISTA NO ESTÁ ESTE FIN DE SEMANA.
Aunque eso de una acumulación de objetos más un león y que costó un montón de guita, me suena a alguna de las tantas norteamericanas que ya ví cuando iba a las privadas.
Humm!
martha

Anónimo dijo...

lA PELÍCULA DE LLINAS LA DAN POR
I-Sat el domingo 25 de octubre
a las cero hs.En forma completa.

Martha Silva